domingo, 10 de abril de 2016

El primer blindado policial

Todavía es relativamente frecuente encontrarnos, con ocasión del desarrollo de algún dispositivo de alta seguridad (Conferencia de Paz de Oriente Medio, Juegos Olímpicos del 92, incluso en la zona perimetral de la Embajada de los Estados Unidos en Madrid, etc.) y también en la parada dinámica de los actos centrales del Día de los Santos Angeles Custodios, con alguno de los vehículos blindados de uso reglamentario en el Cuerpo de la Policía Nacional, todos ellos encuadrados dentro de la Jefatura de Unidades de Intervención Policial de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana. Sin embargo este tipo de ingenios no constituyen una novedad dentro de los medios asignados a la Policía para el cumplimiento de sus funciones ya que poseen una amplia tradición dentro de la Policía Española, tradición que se remonta a los primeros años de la II República.

Lejos quedan aquellos desfiles de la Victoria, de la época de Franco, en los que tomaban parte efectivos de la Policía Armada, incluso aquellos otros del Día de las Fuerzas Armadas, de los primeros años de la democracia, en los que desfilaban hombres y material del Cuerpo de la Policía Nacional, mostrando al público madrileño y del resto de España toda una gama de camiones y vehículos, algunos de ellos blindados, con distintas capacidades operativas.


Carro "Bilbao" en Madrid

Todos aquellos vehículos, de diversa apariencia externa, incluso los de uso actual, son herederos, al menos en sus funciones, de una larga tradición que comenzó con un legendario blindado de construcción nacional que recibió la denominación de “MG Automotor”, aunque popularmente se le conoció como “Autoametralladora Bilbao. Mod. 1932” o “Carro Blindado Bilbao Mod. 1932”. 

La situación de deterioro en materia de orden público surgida en las postrimerías de la monarquía de D. Alfonso XIII y primeros momentos del advenimiento de la República - huelgas, enfrentamientos de bandas armadas, anarquismo, etc. - trajo como consecuencia que en 1931 se creasen las Secciones de Vanguardia y Asalto, dentro del Cuerpo de Seguridad, herederas de aquella Sección de Gimnasia creada el año anterior por el General Mola, entonces Director General de Seguridad.

Estas nuevas Unidades tuvieron su primera intervención el 6 julio de 1931 cuando procedieron a disolver, en las madrileñas calles de Gran Vía, Hortaleza y Valverde, a un violento grupo de huelguistas de la Compañía Telefónica.

Esta situación de grave deterioro del orden público y la perentoria necesidad del gobierno republicano de devolver cuanto antes la paz social a la Nación, provocó que en 1932, concretamente a principios del mes de febrero, se incrementase en 2.500 plazas los efectivos del Cuerpo de Seguridad, con el fin de ampliar la plantilla de las Secciones de Vanguardia, y se adquiriese un total de sesenta camiones y cuarenta vehículos del tipo faetón, para transporte de estas Fuerzas, así como varios lanza aguas.

Unos días después, en el mismo mes de febrero, un Decreto publicado el día 9, asigna al hasta entonces Cuerpo de Seguridad la denominación de Cuerpo de Seguridad y Asalto, encargando al Teniente Coronel de Infantería, Agustín Muñoz Grandes, la formación de las Unidades de Asalto. De esta forma, el Cuerpo, quedaba dividido en dos secciones, una de Seguridad, encargada entre otras funciones de los Servicios Locales, y otra de Asalto con funciones de mantenimiento y, en su caso, restablecimiento del orden público.      

Las Compañías de Asalto, a cuyo frente se hallaba un Capitán, estaban formadas por tres Secciones, al mando de un Teniente cada una de ellas, y estas a su vez por dos Pelotones. La conjunción de tres Compañías de fusiles y una de especialidades articulaba un Grupo de Asalto mandado por un Comandante.


Blindado "Bilbao" de la 14ª Cia. de Asalto (Ed. Quirón. Medios blindados españoles)

Estas Compañías de especialidades estaban integradas orgánicamente por una Sección de Plana Mayor, una Sección de ametralladoras, una Sección de morteros y gases y una Sección motorizada que contaba con vehículos ligeros, motocicletas, autocares, camionetas, ambulancias y autoametralladoras Bilbao Mod. 32, disponiendo cada Grupo, de plantilla teórica, de dos de estos ingenios blindados.

En total, inicialmente, se llegaron a crear 16 Grupos de Asalto distribuidos de la siguiente forma: Grupos 1º, 2º y 3º en Madrid; 4º en Bilbao; 5º en Sevilla; 6º en Valencia; 7º en Zaragoza; 8º en La Coruña; 9º en Granada; 10º en Oviedo; 11ª en Badajoz; 12º en Valladolid; 13º en Murcia y 14º, 15º y 16º en Barcelona. Finalmente se crean los Grupos 17º y 18º cuya guarnición se fija en Valencia y posiblemente esta modificación en el despliegue traiga como consecuencia la supresión del Grupo de Murcia y su traslado a Burgos como así consigna algún autor.

Poco antes del estadillo de la Guerra Civil, el Cuerpo de Seguridad y Asalto contaba con un total de 18.000 hombres, de los cuales el 57% estaban afectos a las Unidades de Asalto mientras que el resto lo estaban a las de Seguridad. Aparentemente, la totalidad de los Grupos de Asalto se encontraban al completo de sus efectivos, tanto en plantilla como en material y medios asignados, aunque este extremo no deja de ser discutible.

Sea como fuere, los sucesos acaecidos en España, especialmente a lo largo de 1934, que motivaron una brillantísima actuación de las Unidades del Cuerpo de Seguridad y Asalto, provocaron la necesidad de dotar a estas Fuerzas de medios blindados de uso urbano para el mejor cumplimiento de sus misiones. De esta necesidad surge el “Carro Bilbao”.

Este vehículo se construyó en España, concretamente en la factoría de la Sociedad Española de Construcciones Navales (SECN) de la localidad vizcaína de Sestao y más concretamente en su sección de ferrocarriles de Bilbao, entre los años 1932 y 1936, según diseño de un Capitán de Ingenieros destinado en el Cuerpo de Seguridad con el fin de dotar a dicho Cuerpo; pese a todo no ha sido posible hallar el documento que acredite el requerimiento de la Dirección General de Seguridad para dicha fabricación.

La fecha de inicio de su fabricación parece fijarse a finales de 1933 pese a que su diseño es de 1932, de ahí la asignación del “modelo 32” a la denominación del vehículo. En cuanto a su entrega a las Unidades, concluidas sus pruebas de fábrica, se establece a finales de 1935 o principios de 1936 ya que las placas provisionales de matrícula que se observan en las fotos que se conservan pertenecen al citado año 1936.

Lo cierto es que una publicación del Cuerpo de Seguridad y Asalto, concretamente la revista “Presente”, alude, en enero de 1936, a este tema con el siguiente comentario: “Los veintiséis blindados que acaban de ser construidos para la Dirección General de Seguridad han sido sometidos a diferentes pruebas…”. Lo que demuestra que por esas fechas el “Bilbao” ya estaba de dotación en el Cuerpo.     

Tampoco los autores consultados se ponen de acuerdo en el número de ingenios construidos. Para unos la producción fue de cuarenta y ocho unidades de las que treinta y seis fueron asignadas a las Compañías de Especialidades de los Grupos de Asalto del Cuerpo de Seguridad y Asalto y las doce restantes a la División de Caballería. Otros hablan de cincuenta unidades construidas, asignando las mismas treinta y seis al Cuerpo de Seguridad y las restantes al Grupo de Ametralladoras-cañón de la División de Caballería, con sede en Aranjuez, y a la Escuela Central de Tiro del Arma de Caballería con funciones de instrucción y adiestramiento de alumnos. Por su parte hay quien fija la cadena de producción en tan solo cuarenta blindados de las que veintiséis fueron a parar al parque del Cuerpo de Seguridad y Asalto, doce a la División de Caballería y los dos restantes fueron ocupados en la fábrica cuando esta fue tomada por el Ejército Nacional durante la guerra civil.

Continuando con el debate sobre el número final de unidades construidas y entregadas, en junio de 1936 tiene lugar, en la calle Narváez de Madrid, una revista de efectivos del Cuerpo de Seguridad y Asalto presidida por el entonces Director General de Seguridad, Sr. Mallol. En este sentido un diario especializado de la época hace referencia a la citada revista indicando entre otras cosas lo siguiente: “Las Compañías de Especialidades de las Fuerzas de Asalto formaron en la calle Narváez para ser revistadas… Tenía por objeto examinar el material de defensa del que han sido dotadas recientemente dichas Unidades, consistente en veintitrés autoametralladoras blindadas con armamento modernísimo…”.

Todo ello parece indicar que, pese a la pretensión de la Dirección General de Seguridad de dotar orgánicamente a cada Grupo de Asalto con dos de estos vehículos, jamás se consiguió tal objetivo, bien por razones presupuestarias, bien, y esta parece la más probable, por el inminente estallido de la Guerra Civil. En cualquier caso varios de los Grupos de Asalto fueron dotados con estos medios blindados como también lo fue el Grupo de Ametralladoras-cañón de la División de Caballería que alineó, en esto están de acuerdo todas las fuentes consultadas, doce de estos blindados.

En este sentido parece lógico pensar que fueran los Grupos ubicados en las ciudades de mayor densidad de población o en las a priori más conflictivas los únicos que, en principio, dispusiesen de estos medios de combate. Si volvemos la vista al despliegue de los Grupos de Asalto por todo el territorio nacional poco antes del 18 de julio de 1936 y si consideremos como cifra final de unidades entregadas la de veintiséis y su asignación de dos por Grupo, estas podrían estar adscritas a los tres Grupos de Madrid (6); a los tres de Barcelona (6); a los tres de Valencia (6); al de Sevilla (2); al de Zaragoza (2); al de Bilbao (2) y las dos restantes en parque, en situación de reserva, en Madrid.
Uno de los blindados "Bilbao" que se conservan en la actualidad

En cuanto a sus características técnicas, se trata de un vehículo que tiene como base de fabricación el camión Dodge K-32, de uso en el Cuerpo de Seguridad, aprovechando el chasis del Ford V-8, fabricado en Barcelona por Ford Motor Ibérica, conservando del carrozado original los faros, el guardabarros y el parachoques delantero con un peso de 4.800 kilos y unas dimensiones de 5,45 m. de longitud; 2,05 de anchura y 2,60 m. de altura.

Su motor es un Chrysler de gasolina, con seis cilindros en línea y 3.620 cm. cúbicos, refrigerado por agua y con 85 cv de potencia. Caja de cambios Dodge manual con cuatro marchas hacia delante y una hacia atrás, alcanzando una velocidad máxima de 50 km/h.; con una tripulación de seis hombres en los del Cuerpo de Seguridad, lo que le permitía cierta capacidad de transporte de personal, y cinco en las Unidades de Caballería.

El blindaje es de acero cromo-níquel con un espesor de 3 a 10 mm. y va armado con una ametralladora Hotchkiss de 7 mm., montada sobre torreta giratoria. Dispone, igualmente, de seis ventanas-troneras situadas en su frente y laterales y una trasera, así como dos puertas laterales y una escotilla en la parte superior.

Como consecuencia de la Guerra Civil y del reparto del territorio entre los bandos contendientes, su distribución quedó desigualmente repartida ya que salvo los asignados a los Grupos de Asalto de Sevilla y Zaragoza, que cayeron en poder del Bando Nacional, el resto, incluidos los de la División de Caballería, fueron a parar al parque del Bando gubernamental, participando en la mayoría de los frentes abiertos durante el conflicto, especialmente en la defensa de Madrid y en la batalla de Teruel.

Es posible que en la actualidad la Escuela de Logística del Ejército de Tierra conserve, en sus instalaciones de la antigua Escuela de Automovilismo del Ejército de Villaverde (Madrid), un ejemplar del viejo “Bilbao”, en perfecto estado.

Nos encontramos, pues, ante el primer vehículo blindado utilizado por un Cuerpo Policial, antecesor de la actual Policía Nacional, para quien, según sus demandas y necesidades, se creó y se concibió pese a que, posteriormente, por razón de economía el Arma de Caballería se dotase igualmente de estos vehículos más apropiados para enfrentamientos urbanos que para la lucha en campo abierto.

Es, sin duda, un vehículo para la historia. El “Carro Bilbao”, diseñado por un Capitán destinado en el Cuerpo de Seguridad y Asalto con las especificaciones que requería para su empleo en núcleos urbanos y con capacidades para dar respuesta contundente a la problemática de orden público planteada en el momento en que entró en servicio. Quizás lo más penoso es que no hayamos sido capaces de conservar siquiera un ejemplar para la posteridad en nuestros Parques. 

BIBLIOGRAFIA Y FUENTES CONSULTADAS:

- Policía y Guardia Civil en la España republicana. Julio de Antón. Madrid 2001.
- Los medios blindados de ruedas en España. Francisco Marín y José Mª Mata. Ed. Quirón. Valladolid 1999.
- El blindado Bilbao. Francisco Marín. Revista Española de Historia Militar. Marzo del 2001.
- Gaceta de Madrid. Año 1932
- Otros artículos y fuentes consultados en Internet.

José Eugenio Fernández Barallobre.
(Artículo publicado en la Revista "Policía")

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