martes, 12 de abril de 2016

El Santo Angel de la Guarda Patrón de la Policía Española

La tradición de poner bajo la protección sagrada a un Cuerpo, especialmente aquellos que por su función están obligados a portar armas, es de origen muy antiguo en España; pese a todo, no son sólo los estamentos armados aquellos a los que se les asigna una Santa patrona o un Santo patrón; ciudades, villas, profesiones liberales, oficios, etc., se ponen bajo la advocación de una imagen divina en la que buscan no sólo que vele por sus intereses corporativos, sino también una seña de identidad que, a modo de paradigma, les sirva como referente en el ejercicio de sus profesiones.

Las Armas y Cuerpos de los Ejércitos, la Guardia Civil, la Universidad española, la banca, los juristas, los carpinteros, los pescadores, por citar algunos casos nada más, disponen de un patrón o patrona que celebran cada año de forma más o menos solemne; todas las ciudades, villas o pueblos vuelven también su vista a una imagen del santoral celebrando en su honor, con toda pompa, sus fiestas mayores e incluso las llamadas "Funciones del Voto" en las que se renueva el viejo voto hecho por la ciudad, años atrás, ante tal o cual advocación de la Virgen o ante tal o cual santo o santa.

Santo Angel de la Guarda, Patrón de la Policía Gubernativa


Resulta especialmente interesante en muchos casos estudiar el origen de estos patronazgos ya que algunos, como en el caso de la Infantería española - el milagro de Empel acaecido entre los día 7 y 8 de diciembre de de 1585 en la isla de Bommel (Holanda) -, vienen de siglos atrás. 

Lo cierto es que en cada caso hay siempre un motivo para establecer estas relaciones humano-divinas; motivos que van desde un hecho de armas hasta la cura de una grave epidemia, pasando por otros hitos particulares de la historia de aquella ciudad, Institución o Entidad que se pone bajo la advocación de una imagen divina. 

Llegados a este punto, ¿por qué se eligió al Santo Angel como Patrón de la Policía Gubernativa? La respuesta, a simple vista, parece fácil toda vez que la imagen del Angel de la Guarda evoca, de inmediato, la función protectora de la Policía como garantes de la seguridad pública y veladores del orden establecido; sin embargo, aun cuando las connotaciones son muchas, el origen de esta decisión hay que buscarla en otro punto. 

Durante los años anteriores a 1926, fecha de la que data este patronazgo, era costumbre celebrar, de alguna manera, en las distintas plantillas, la fiesta del aniversario de la fundación de la Policía Gubernativa en fechas que giraban alrededor de finales de febrero o principios de marzo ya que, como se recordará, la promulgación de la Ley Orgánica de Policía Gubernativa de 1908 es de 27 de febrero. Esta jornada se instituyó como Fiesta de la Policía Gubernativa en el año 1920, concretamente el 28 de febrero, gracias a la iniciativa de una comisión integrada por personal de los dos Cuerpos - Vigilancia y Seguridad - que formaban la Policía; pese a la solemnidad que rodeó a la celebración de aquel 12º aniversario, la fiesta dejó de celebrarse al menos con la misma brillantez, perdiendo parte de la significación que había alcanzado entre los miembros de ambos Cuerpos, no siendo hasta finales de 1925 en que se retoma con seriedad esta iniciativa y comienza a plantearse la conveniencia de tener un Patrón bajo cuya advocación colocar a la Policía.

En este sentido cabe resaltar que el proyecto pasaba por la posibilidad de no disociar las dos fechas, esto es la del aniversario de fundación de la moderna Policía el 27 de febrero y la de celebración del Santo Patrón, por ello se comenzó a buscar como mejor opción una celebración religiosa que girase alrededor de la fecha fundacional.

Hay constancia que con anterioridad a la emisión de la Bula papal por la que se declara Patrón de la Policía Española al Santo Ángel de la Guarda, se barajaron otras posibilidades como la de proponer a San José para Santo Patrón de la Institución policial; sin duda, en la imagen del Patriarca se buscó esa relación de guarda y custodia que dicho Santo ejerció sobre la Virgen María y sobre Nuestro Señor Jesucristo en sus primeros años de vida, así como el hecho de que su fecha conmemorativa fuese el 19 de marzo, tan solo veinte días después del citado 27 de febrero. 

Llegados a este punto, haciendo un paréntesis, cabe señalar que este tipo de celebraciones religiosas no constituyen una novedad en la Policía Española y que incluso, si nos remontamos más allá en el tiempo, concretamente al año 1911 y siguientes, nos encontramos que en determinadas plantillas del Cuerpo de Seguridad, como la de Barcelona, los Oficiales y Guardias pertenecientes a las unidades de infantería, celebraban una comida de confraternidad con motivo de la fiesta de la Inmaculada Concepción, excelsa patrona del Arma de Infantería. Es lógico suponer que esta iniciativa partiría de alguno de los Oficiales del Arma destinados en el Cuerpo y que esta práctica no se limitaría exclusivamente a la plantilla barcelonesa. En este mismo sentido, cabe pensar que los Escuadrones de Caballería, al menos el de la ciudad Condal, celebrase su almuerzo de hermandad con motivo del día de Santiago Apóstol, patrón de la Caballería española. 

Santo Angel de la Guarda (Museo Policial de La Coruña)

Volviendo al nudo gordiano del presente trabajo, digamos que, de una u otra forma, no es hasta enero de 1926 en que la Comisión anual de la fiesta de la Policía Gubernativa, integrada por representantes de los dos Cuerpos integrantes de la Policía Gubernativa, dirigió una circular a todas las plantillas instándoles a celebrar con la mayor solemnidad posible la fiesta de ese año fijada para el 27 de febrero, conmemorativa del 18º aniversario de la promulgación de la Ley Orgánica de la Policía. Fue en ese instante cuando cobró más fuerza la idea de que la Institución policial contase con un Santo Patrón; este proyecto fue expuesto al Director General quien propuso al Santo Ángel de la Guarda, cuya celebración tenía lugar el 1º de marzo y cuya fiesta religiosa había sido instituida en 1608 por el Papa Clemente X.

De esta forma se lograban los dos objetivos, de un lado no distanciarse en el tiempo de la fecha del 27 de febrero - curiosamente años después, concretamente por un Decreto de 10 de julio de 1978, esta fecha, aunque en referencia al año 1537, se fija como la de antigüedad del glorioso Cuerpo de Infantería Marina que celebra cada 27 de febrero el aniversario de su creación - por ser esta la de promulgación de la Ley a la que nos hemos referido y de otra, buscar un referente divino capaz de encarnar los estereotipos funcionales de la Institución policial.

Así las cosas, fue el Ministro de la Gobernación, Severiano Martínez Anido, quien, con el apoyo del Vicario General Castrense, Patriarca de las Indias, elevó la solicitud al Papa Pío XI, contando con el apoyo del Nuncio de Su Santidad en España, monseñor Federico Tedeschini.

La respuesta no se hizo esperar y el 24 de febrero siguiente el Cardenal Antonio Vico, Obispo de Porto y prefecto de la Sagrada Congregación de Ritos, en Decreto pontificio de esa fecha indicaba que el Santo Pontífice había accedido a lo solicitado:

“Nuestro Santísimo Señor PIO XI, PAPA, tan bondadosamente se ha dignado acceder a las humildes y fervientes súplicas del Iltmo. Cuerpo titulado “La Policía Gubernativa de España” recomendada muy eficazmente por el R.P. Don Federico Tedeschini, Arzobispo de Lepanto y Nuncio Apostólico en España, y presentadas por el infrascrito Cardenal Antonio Vico, Prefecto de la Sagrada Congregación de Ritos, que, en virtud del presente Decreto y con autoridad apostólica, no solo declara patrón del Reino de España al SANTO ANGEL DE LA GUARDA sino que también lo nombra especial custodio y Patrono del precitado Cuerpo “La Policía Gubernativa de España”, debiendo ser venerado con los mismo honores y privilegios litúrgicos, y muy amado con ferviente afecto de piedad y confianza, principalmente por la Dirección y funcionarios del mencionado Cuerpo. No obstando nada en contrario. Día 24 de febrero de 1926. Antonio, Cardenal Vico, Obispo de Porto”. 
El Rey D. Alfonso XIII, a propuesta de la Dirección General de Seguridad dispuso, mediante Real Orden de 31 de marzo de 1926 (Gaceta 7 de abril), que fuera declarado Patrón de los Cuerpos de Seguridad y Vigilancia el Santo Ángel de la Guarda, conmemorándose anualmente el 1º de marzo.

La Real Orden se manifestaba en los siguientes términos:

“Excmo. Sr.

Vista la comunicación de V.E. participando a este Ministerio que, por Decreto de S.S. Pío XI, fecha 24 de febrero próximo pasado, y previo informe del Nuncio Apostólico de S.S. en España, ha sido, a instancia de la Policía Gubernativa, nombrado Patrono de los Cuerpos que la integran el SANTO ANGEL DE LA GUARDA, por si se estima oportuno hacer la correspondiente declaración oficial de Patrono.

S.M. el Rey (q.D.g), a propuesta de esa Dirección General, se ha servido disponer se declare Patrono de los Cuerpos de VIGILANCIA Y SEGURIDAD al Santo Angel de la Guarda.

De R.O. lo digo a V.E. para su conocimiento y efectos subsiguientes.

Madrid, 31 de marzo de 1926. Martínez Anido”.
Santo Angel de la Guarda (Comisaria de Santiago de Compostela)
Pese a no estar todavía sancionado por el Rey, en el año 1926 se celebró ya con toda brillantez esta fiesta patronal. La prensa de Madrid se hizo eco del nuevo patronazgo anunciando que la festividad se celebraría con toda solemnidad el día 1º de marzo y que tras la función religiosa, S.M. el Rey presidiría un almuerzo de confraternidad contando con la presencia de todos los mandos de la Dirección General y personal de ambos Cuerpos. Llegado el momento el Monarca excusó su presencia, asistiendo el Vicepresidente del Consejo de Ministros, General Martínez Anido, quien presidió el acto que resultó brillante y emotivo y que tuvo continuidad, en todas las plantillas, hasta el advenimiento de la II República que, de forma inexplicable, trató de suprimir todo tipo de actos con vinculación religiosa, dando de esta forma la espalda a una de las tradiciones más fuertemente arraigadas en España.

Nuevamente, a la conclusión de la guerra civil se autorizan las celebraciones de actos religiosos oficiales siendo entonces los Cuerpos General de Policía y de Policía Armada y Tráfico, herederos de los anteriores, los que se ponen bajo la advocación del Santo Angel continuando así con la tradición iniciada en 1926.

Posteriormente, en 1973, la Iglesia Católica traslada la celebración al 2 de octubre, fecha en la que se celebra actualmente. 

Como curiosidad recuperamos un sabroso artículo del insigne Wenceslao Fernández Flórez, aparecido en el diario ABC en la página 5 de su edición correspondiente al 30 de enero de 1926, quien, satirizando sobre la elección del Santo Patrón por parte de los Cuerpos Policiales, lo comenta, en forma grácil y jocosa, bajo el título “Aviso a los malhechores”.

En el texto que extractamos, el brillante escritor, señala que “la noticia de que el Cuerpo de Seguridad ha elegido por patrón celeste al Ángel de la Guarda ha sido comentada ya por plumas ilustres, pero el tema es de tan extraordinaria importancia, que todos debemos traer a él nuestra contribución. Por mi parte, declaro que, en estos últimos tiempos, no he conocido suceso alguno de la vida pública española que me haya causado tanta impresión de trascendencia, de gravedad.

Ignoro si el santo Ángel de la Guarda ha aceptado el nombramiento. Supongo que sí, porque no he leído en ningún periódico que lo rechazase. Podemos dar por hecho el patronato, y en esta creencia escribo estos renglones, que no se encaminan precisamente a discutir la pertinencia de haber acaparado a un Ángel que hasta hoy tenía el deber generoso de velar por todos y cada uno de los hombres. Andrenio ha examinado esta particularidad. Yo solo diré, en cuanto a ella: ¿Qué seguridad quiere el Cuerpo de Seguridad que haya, si él monopoliza al Ángel de la Guarda y nos deja sin sus inspiraciones y su guía?
Esto es grave, pero aun hay algo más, Cuando cualquier entidad o Corporación elige a un santo para custodia de sus intereses, o nos encogemos de hombros o aprobamos tácitamente, con cristiano espíritu…

Pero el Cuerpo de Seguridad al realizar la captación del Ángel de la Guarda, crea un conflicto, plantea una especie de guerra civil. Santa Bárbara ayuda a nuestros artilleros, pero nuestros artilleros luchan contra enemigos que no son españoles. La protección de Santa Bárbara es natural; ya la Ilíada refiere muy detalladamente la afición de los dioses a tomar parte en los combates de los mortales, favoreciendo a unos o a otros. El Cuerpo de Seguridad tiene que vérselas, en la inmensa mayoría de los casos, con indígenas. En cuanto el Ángel de la Guarda se decida a amparar al Cuerpo de Seguridad, ni el más hábil sujeto puede librarse de una quincena. ¿Para qué hurtar un pañuelo? ¿Para qué sustraer una cartera? Se puede luchar con un guardia; con un ángel, no. El de la Guarda concluiría por hacerse antipático a mucha gente. Hablo con franqueza. En el cielo quizá no se den cuenta de los tiquis-miquis que hay entre nosotros. Toleramos que se favorezca a cualquiera pero sin que sea contra los demás. Que los músicos toquen bien, que los automovilistas no se estrellen, que los aviadores no se caigan…, perfectamente; ahora, que el guardia esté asistido celestialmente para atrapar al ratero, para impedir grupos en las aceras, para obligar al dueño de un café a cerrar a la hora señalada…, no; no; eso, no; en eso sería mejor que nadie interviniese; créannos.

Claro que la mayor parte de los ciudadanos no sufriríamos excesivas contrariedades con esa protección; pero existe un importante núcleo, al que la vida se le haría imposible. Me refiero a los malhechores profesionales y de ocasión. Los malhechores son más numerosos que los guardias de seguridad, y sus intereses casi siempre más importantes. ¿Qué va a ser de ellos? Hasta ahora, sus astucias triunfaban frecuentemente sobre las organizaciones de los hombres. Desde hoy estarán perdidos.
No veo para ellos más que un recurso.

Que se apresuren a buscar otro patrón celeste”.    
Bibliografía:

Hemeroteca ABC
Policía Española. Notas e imágenes. Camino del Olmo y Cabo Meseguer.
El Cuerpo de Seguridad en el Reinado de Alfonso XIII (1908-1931). Mismo autor.
Otras fuentes.

José Eugenio Fernández Barallobre
(artículo publicado en la Revista "Policía")


 

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