jueves, 21 de abril de 2016

El uniforme de rayadillo en el Cuerpo de Seguridad

El llamado "uniforme de rayadillo" constituye, por sí mismo, una imagen tradicionalmente asociada al Ejército Español desde el último tercio del siglo XIX hasta la mitad de la segunda década del XX; este uniforme, aunque utilizado mayoritariamente en las campañas ultramarinas y africanas, también fue de uso reglamentario para las Unidades peninsulares desde 1902 hasta 1914.


Si observamos fotografías de los postreros años de nuestra presencia en Cuba, Puerto Rico y Filipinas, antes de la evacuación de aquellos territorios, o de la campaña marroquí de 1909, la imagen de los Oficiales y Soldados vistiendo este uniforme se convierte en una constante que identifica aquellas operaciones y aquellos Ejércitos. Incluso, el uniforme de rayadillo se convierte en un elemento asociado a la triste estampa que ofrecen algunos de los repatriados deambulando por las calles de las ciudades españolas o convalecientes en sus hospitales tras su regreso de ultramar. 


España fue, después de Inglaterra, el primer País en adoptar una uniformidad especial en consonancia con los rigores climáticos de los territorios en los que sus fuerzas se hallaban desplegadas. Consecuencia de esta necesidad se diseña el llamado "uniforme de rayadillo" de tela de dril, que, en su momento, se consideró un avance importante en la indumentaria militar, mejorando la calidad de vida de los soldados en las operaciones y logrando incluso cierto grado de mimetización evitando el empleo, para el diseño de sus uniformes, de colores fuertes como el azul o el rojo convertidos en un blanco fácil para cualquier tirador enemigo.

Revista de las fuerzas del Cuerpo de Seguridad en Barcelona vistiendo uniforme de rayadillo (prensa de la época)
Existen ciertas discrepancias entre los autores a la hora de fijar en qué fecha comenzó a vestirse esta uniformidad. Como dato que pueda servir para objetivar esta controversia se puede manejar un R.D. de 4 de julio de 1856 que establece como uniformidad de cuartel el confeccionado con "hilo color azul listado como el adoptado para el traje de diario en Cuba y Puerto Rico", lo que hace suponer que, con anterioridad a esta fecha ya se usaba este uniforme en ambas posesiones; así lo recoge el Conde de Clonard en el tomo XIII de su obra "Historia orgánica de la Infantería" que señala que en 1852 se utilizaba como uniforme de campaña el denominado de "azul coleta" o rayadillo.

Posteriormente, una Real Orden de 18 de agosto de 1859 fija como indumentaria, para las fuerzas destacadas en Cuba y Puerto Rico, el compuesto por camisa, pantalón y polainas de hilo color azul listado; esta Orden viene refrendada por otra del año siguiente en el mismo sentido. Sin embargo, por diferentes motivos cuya consideración se aleja de la intención del presente trabajo, el Reglamento de vestuario para las tropas de guarnición en las posesiones de ultramar de la zona de las Antillas, dictado en 1861, no recoge como reglamentaria esta uniformidad. 

Una vez analizados los datos expuestos y otros a los que haremos referencia seguidamente, especialmente lo contemplado por el Conde de Clonard en su obra citada, se puede determinar que entre 1852 y 1856 este uniforme de "coleta azul" o de rayadillo se reglamenta formalmente para las guarniciones de Cuba y Puerto Rico, siendo exportado posteriormente a Filipinas, Palaos y Carolinas donde comienza a usarse en 1859 - algunos autores lo fijan en 1862 - e incluso a los territorios españoles del Golfo de Guinea cuya Compañía de guarnición ya lo usa cuando se crea en 1858.

El origen de este uniforme quizás haya que buscarlo en las blusas típicas usadas por los campesinos cubanos, teniendo como antecedente más remoto el Reglamento Provisional para la Milicia Nacional Local de Cuba, dictado por la Gobernación de Ultramar el 18 de octubre de 1820, donde se contempla el empleo de uno de características similares.

Al generalizarse la utilización de esta uniformidad, su uso no quedó constreñido a las operaciones en territorio propio y así, con motivo de la participación de contingentes expedicionarios, procedentes de Cuba y Puerto Rico, en la intervención con un ejército combinado en Méjico (1861) y en la nueva anexión de Santo Domingo (1861), las tropas desembarcadas operan con esta uniformidad en ambos territorios.

Con relación al Ejército peninsular remitido a las posesiones ultramarinas consecuencia de los enfrentamientos allí habidos, hay constancia que los Batallones expedicionarios organizados en 1854 en Madrid, Barcelona y Cádiz son dotados con esta uniformidad y posteriormente, a partir de 1856, todas las fuerzas que parten hacia aquellos territorios sustituyen sus uniformes de paño, no aptos para climas tan rigurosos, por los de rayadillo.

La campaña de ultramar en los frentes de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, con el envío tanto a las Antillas como al Pacífico de fuertes contingentes peninsulares e incluso el temor a un eventual ataque al archipiélago canario por parte de la Armada norteamericana, creando un nuevo teatro de operaciones en el contexto de aquella guerra, provocó que ante una posible movilización de reservistas se almacenasen grandes cantidades de tela para confeccionar uniformes de este modelo que una vez concluidas las hostilidades comenzaron a perder utilidad; tal vez por este motivo, con fecha 2 de julio de 1902, se regula el uso para todas las Armas y Cuerpos del Ejército de un uniforme estival de lienzo o algodón, color pajizo, con rayas azuladas de 2 mm. y separadas por un espacio de 8 mm., con el fin de dar salida a estos excedentes.

Previamente, a partir de 1893, algunas Unidades destacadas en Melilla comenzaron a utilizar un uniforme de campaña confeccionado con telas claras y listas oscuras. Con esta uniformidad se intervino el guerra de Melilla del citado 1893 y en la campaña de 1909.

Probablemente por el hecho de no resultar práctico para el Ejército peninsular hubo, posteriormente, algunos intentos de dotarlo de un nuevo uniforme de verano que incluso llegaron a aparecer plasmados en RR.OO. pero que finalmente quedaron sin efecto y que únicamente llegaron a ser de aplicación en algunos Cuerpos de las guarniciones de Ceuta y Melilla, no siendo hasta el año 1914 en que se regula un nuevo uniforme veraniego de color kaki para todo el Ejército. 

Durante los años en los que estuvo vigente este uniforme sufrió algunas modificaciones, especialmente una vez agotados los remanentes de la tela que se encontraba almacenada, evolucionando al llamado “rayadillo peninsular” que fue el utilizado con profusión, como se ha señalado, en la Campaña de Marruecos de 1909, cuyas líneas más gruesas, incluso de color negro, le conferían desde una perspectiva alejada un aspecto más blanco.

El uniforme de rayadillo no gozó de especial predicamento entre los Oficiales del Ejército peninsular de tal suerte que, en alguna ocasión, se elevaron voces reclamando su cambio por uno kaki, vigente ya en determinados Ejércitos europeos y con una mejor adaptación al terreno. Algunas de las razones argumentadas para solicitar este cambio las encontramos en una carta dirigida al Director del periódico “La Correspondencia Militar”, reproducida en la página dos de su edición del 8 de enero de 1903, en la que el firmante – un Oficial de Garellano – alude al uniforme de rayadillo en estos términos: “tiene los inconvenientes de ser malo y caro; malo, porque entre otras razones varía el color en relación a la veces que se lava, resintiéndose por lo tanto la uniformidad y caro porque su precio es de 40 pesetas…”. Para más abundamiento, la aparición de armas modernas y de mayor alcance y precisión demostraron que este uniforme constituía un blanco fácil para un hipotético tirador enemigo. 

Soldados con uniforme de rayadillo en la campaña de Melilla de 1909 (fuente internet)
Fuese como consecuencia de existir partidas de género almacenadas o por el hecho de pretender dar una nueva imagen al Cuerpo de Seguridad tras el nombramiento, en enero de 1903, del Coronel Emilio Elías como jefe del Cuerpo en Madrid, con fecha 29 de abril siguiente se declara reglamentario para verano el uniforme de rayadillo, reglamentando su uso cada temporada a partir del 1º de julio, estando en vigor hasta el mes de septiembre. El precio de este uniforme se fija en 26 pts., a descontar a los interesados a razón de 10 pts., al mes.

Tal vez uno de los motivos que inclinó al nuevo Jefe del Cuerpo de Seguridad en Madrid, quien desde un principio propició importantes cambios tanto en su organización como en su doctrina, a decidir reglamentar para la fuerza a sus órdenes el uso del uniforme de mil rayas fuese el hecho de que este militar, procedente del mando del 14º Tercio de la Guardia Civil, en su empleo de Teniente Coronel había ostentado la jefatura de la Policía y Batallón de Orden Público de Cuba, territorio donde, como hemos visto, todas las fuerzas allí destacadas, incluido el citado Batallón y la Guardia Civil, vestían esta uniformidad. Según algunas fuentes, su paso por la jefatura de la Policía de la isla caribeña le sirvió como fuente de inspiración para iniciar algunos de los cambios que afectaron al Cuerpo de Seguridad. 

Sea por este o por otro motivo, esta decisión, junto a otras tal vez de mayor calado, como alguna relativa a establecer ciertas incompatibilidades para los Guardias, implementadas por el nuevo Jefe de Cuerpo, trascendió a los medios de comunicación lo que provocó que durante varios días los periódicos tradicionalmente más críticos con las decisiones gubernamentales cargasen las tintas sobre este asunto; una prueba la encontramos en el diario de tendencia izquierdista "El Liberal" que en su edición correspondiente al lunes 4 de mayo de 1903, página dos, publica un suelto que titula "Guardias de rayadillo" en el que, entre otras cosas, señala: "Con fecha 29 de abril se dio al Cuerpo de Orden Público la orden de que todos los Guardias pertenecientes al mismo vayan a la casa del sastre Moreno, a fin de que este les tome medidas para hacerles dos trajes de rayadillo y una gorra".

El suelto periodístico continúa aludiendo de forma irónica a esta medida en los siguientes términos: "el Gobernador Civil procura, como se ve, que los Guardias de Seguridad sufran lo menos posible los rigores estivales; pero también es cierto que como los favorecidos por tal disposición han de abonar de su bolsillo el importe de tales trajecitos, preferirían qué el Gobernador no se interesase tanto por ellos, puesto que este interés representa su ruina durante una temporada".

Ese mismo día, el diario madrileño "El País" también da cuenta de esta disposición, aprovechando para hacerse eco de las protestas que esta decisión está provocando entre el personal afectado, al señalar que "son numerosas las cartas que estamos recibiendo firmadas por Guardias de Seguridad, en las que se nos comunican órdenes y disposiciones, dictadas por el coronel Elías, la mayor parte de las cuales, a juzgar por los comentarios que sugieren a nuestros comunicantes, lesionan sus intereses. Las que se relacionan con la adquisición de los trajes de rayadillo y las de prohibiciones de tener a su cargo porterías, han levantado una verdadera tempestad de protestas".

Las agrias críticas a esta nueva uniformidad veraniega a las que acompañaban otras sobre la situación general del Cuerpo no terminaron ahí, al contrario, en los días posteriores a los ya señalados “El País” prosiguió haciéndose eco de estas protestas. El 8 de mayo, aprovechando el coste de los nuevos uniformes, hace referencia en sus páginas al estado económico de los 1.041 Guardias de la guarnición de Madrid de los que dice que “de 81 pesetas y 55 céntimos, que deben percibir por el haber íntegro, se les merman 16 por la retención, 10 para el sastre, pues raro es el que no tiene este descuento para pagar capote, pantalón o guerrera, más 10 que les descontarán para los trajes de rayadillo…” 

De nuevo el 11 de mayo, el mismo periódico insiste sobre el tema haciendo alusión a una carta remitida por un Guardia que dice haberse recibido en la redacción y de la que resalta los siguientes párrafos: “el rayadillo solo nos sirve para dos meses porque para otro año hay que lavar el traje y seguro que no querrán que se lave, porque en esta operación se corren los colores y queda el conjunto horroroso”.

Y prosigue “es un bonito negocio para el tal (aquí el nombre del sastre favorecido) para dar salida a un género que tenía perdido, pues se halla en su poder desde la guerra de Cuba; fue género comprado para la ropa de los soldados”

La información aportada por el firmante de la carta en la que, de forma intencionada, "El País" omite el nombre del sastre, la confirma este mismo diario en su edición del 20 de mayo en que trae de nuevo a sus páginas el asunto del uniforme de rayadillo aportando algún dato novedoso al respecto incluido un comentario que, según un informante del diario, hizo en público, ante determinada audiencia, el sastre beneficiado por la contrata para la confección de los uniformes - suponemos que se trata del antedicho Sr. Moreno -, a quien se le atribuye la siguiente frase: “comprenderán Vds. que no voy a quedar con estos géneros que llevan almacenados varios años y están a punto de pasarse”.

Pese a la insistencia de “El País”, la campaña de prensa no debió surtir el efecto deseado ya que en este mismo suelto, al que acabamos de referirnos, el columnista prosigue: “… Volviendo a los de rayadillo, decíamos que no se había logrado nada eficaz con la campaña y hemos de añadir que lo poco logrado redunda también en perjuicio de los Guardias, que antes podían tener la esperanza de que los trajes se los hicieran a medida; pero ahora, desde que los periódicos han terciado en la cuestión ya no. Se tomaron medidas a los Guardias de una Compañía, pero luego se prescindió de esto y se están haciendo como los de los soldados de tres tallas para dar a cada individuo el que más cerca le ande con lo cual, si se los ponen según salen de la sastrería, los van a correr los chicos por las calles, y si se meten en arreglos las composturas, les van a costar unas pesetas de las que les sobran”.

Aunque estas críticas periodísticas no surtieran el efecto deseado por los interesados, si se consiguió que su reiteración animase a dos sastres de Madrid a ofrecer la confección de los uniformes a 20 pts. unidad, lo que suponía un ahorro de seis con relación al coste original aunque ignoramos si esta oferta se tuvo o no en consideración. 

Confeccionados los uniformes, no sabemos si a medida o no, y distribuidos entre la fuerza, su estreno, acompañado de la gorra de piqué blanco diseñada para esta uniformidad, se produjo en Madrid el domingo 5 de julio del citado 1903, determinando que la fuerza lo vistiese, exclusivamente, entre las ocho de la mañana y las ocho de la tarde o lo que es lo mismo, entre el amanecer y el ocaso entendido en términos militares.

"La Correspondencia de España" en su edición de esta fecha, en la que da cuenta del estreno de la nueva uniformidad, refiere que por efectivos del Cuerpo se practicaron, ese mismo día, un total de cinco detenciones por insultos y vejaciones a los Guardias al decirles que "tenían parecido con los barrenderos de la Villa" y que uno de los detenidos al ser conducido entre dos números gritaba "voy entre dos jergones". 

Cabo del Cuerpo de Seguridad con uniforme de rayadillo (Instituto de Estudios de la Policía)
Aunque no con demasiada profusión, algún otro periódico madrileño, se hizo eco de la noticia del cambio de uniformidad; "El Imparcial", por ejemplo, en su edición del lunes 6 de julio, le dedica un extenso comentario que aparece publicado en su página tres y que, bajo el título "En broma", firma un tal Luis Taboada. En su artículo el comentarista comienza señalando que "los guardias de seguridad han cambiado desde ayer sus guerreras de sofocante paño por otras vaporosas de rayadillo azul celeste, y cubren su cabeza con unas gorras blancas, a manera de cofias, que les favorecen mucho. Los que tienen poco bigote, más que individuos del cuerpo de orden público, parecen jamonas en traje de baño". A partir de este inicio que nos parece poco afortunado, el articulista se deshace en agravios e insultos dirigidos a los individuos del Cuerpo que dejan bien a las claras la catadura profesional y moral del firmante del artículo que no merece más comentarios.

Aun cuando se pueda suponer que la adopción del rayadillo constituyó una auténtica innovación en la uniformidad policial de la que fue pionero el Cuerpo de Seguridad, algún Cuerpo de Policía Municipal lo imitó e incluso llegó anticipar su estreno; este es el caso de la de Palma de Mallorca que en el mes de junio ya vestía este uniforme o al menos uno similar. La prensa de la isla se hace eco de este estreno elogiando el aspecto general de los Guardias que lo visten tocándose con una “especie de kepis” como prenda cubre cabeza. También el Ayuntamiento de Barcelona comenzó a debatir, en este mismo mes de junio, la posibilidad de dotar a su Guardia Municipal de estos uniformes; incluso, en agosto del mismo año, el Ayuntamiento de Madrid proveyó de esta uniformidad estival al Cuerpo de Bomberos de la Corte, eso sin contar, como se ha señalado, que el Servicio de limpieza de la Capital de España ya utilizaba unos trajes similares. 

Con relación al uniforme diseñado para el Cuerpo de Seguridad, si nos atenemos a las informaciones publicadas en la prensa, a las que hemos hecho referencia, que atribuyen su procedencia a determinados stocks de género habidos en sastrerías madrileñas excedentes de la Campaña de Cuba, nos encontramos con el llamado "rayadillo ultramarino", de líneas azul celeste y blancas de 0,88 mm de ancho. En cuanto a su hechura, de acuerdo con la definición que de él da la Cartilla de abril de 1908, es igual en todo a la del uniforme de invierno y como prenda de cabeza una gorra, de las llamadas de plato, de piqué blanco y en el frente escarapela nacional con presilla blanca, igual a la de la teresiana, y debajo de ella el número del usuario.

Andando un poco más en el tiempo y mientras estuvo en vigor, hubo un intento de modificar en parte este uniforme y así figura en el Reglamento de Uniformidad para Jefes y Oficiales del Cuerpo de Seguridad de 7 de diciembre de 1908 (Gaceta del 9) que al referirse al uniforme de rayadillo dice: “Igual que el actual, de lanilla, con bocamangas y cuello verde oscuro de pañete, y las iniciales, botones y hombreras, como la guerrera de paño para diario. Gorra: en igual forma que la de paño, de piqué blanco, con franja verde oscura, en lugar de las divisas y emblemas, lo mismo que la gorra de paño”. Sin embargo, finalmente, este Reglamento no llegó a entrar en vigor siendo derogado y sustituido por el de 18 de diciembre siguiente que lo define igual al que venía usándose.

El uniforme de rayadillo estuvo vigente en el Cuerpo de Seguridad hasta 1911 en que fue sustituido por uno nuevo para la temporada estival consistente en guerrera de lanilla gris con cuello de igual paño que el uniforme - más tarde se le adaptaría, probablemente solo en Madrid, uno de pañete de color grana -, con el emblema del Cuerpo en plata; tresillos a la granadera granas en las bocamangas idénticos al del uniforme de invierno, que también se había modificado en este año, y hombreras de cordón blanco. El pantalón es prácticamente igual cuando no el mismo, al del uniforme de invierno al que se le dota de un vivo grana en las costuras exteriores y como prenda de cabeza la gorra de piqué blanco con escarapela con los colores nacionales y presilla de hilo de plata con botón pequeño que ya venía utilizándose en el uniforme de rayadillo.

Como resumen, creemos que desde el punto de vista operativo no debió resultar una elección acertada la de dotar al Cuerpo de Seguridad del uniforme de rayadillo; tal vez razones de tipo estético puedan justificar la decisión pero nunca operativas ya que efectivamente debía ensuciase con facilidad y los sucesivos lavados le hacían perder color y prestancia lo que al final redundaría en un perjuicio para la imagen general del Cuerpo.

Por otra parte, el valor militar que podía poseer este conjunto de prendas en cuanto a su mimetización en un escenario bélico, que como se vio quedó superado con el paso de los años y la mejora de la calidad del armamento, carecía de sentido en su aplicación a la función policial.

Sin embargo no pensamos lo mismo de su temporalidad; si bien es verdad que este uniforme solo servía para ser vestido en verano, especialmente los meses más cálidos de la estación y en aquellas capitales donde el calor se hiciese más patente, incluso pese al hecho de que el mando hubiese determinado su uso para la franja diurna, la uniformidad estival en el Cuerpo de Seguridad fue una constante a lo largo de los sucesivos Reglamentos y Ordenes que siempre lo contemplaron de manera específica, llegando a regularse hasta en cinco ocasiones posteriores durante el reinado de D. Alfonso XIII (1911, 1914, 1920, 1922 y 1925). 

Finalmente señalar que por documentos gráficos que poseemos creemos que el uniforme de rayadillo no fue utilizado en todas las plantillas del Cuerpo de Seguridad; sirva de ejemplo La Coruña cuya personal de servicio en julio de 1909, con motivo de la visita de S.M. el Rey D. Alfonso XIII, viste el uniforme de invierno en lugar del estival como sería lógico suponer; no así en la de Barcelona donde hay constancia fotográfica, por estas fechas, de formaciones de revista de la fuerza de aquella guarnición policial donde tanto los mandos como las Clases y Guardias visten el uniforme veraniego. Todo ello nos lleva a suponer, por lo menos hasta la entrada en vigor del uniforme diseñado en 1911, que el de rayadillo solo se usó en aquellas ciudades donde el clima estival lo aconsejaba dadas las altas temperaturas estivales. 

Bibliografía:

Gaceta-BOE
Cuba 1898. Vestuario, equipo y vida del soldado. 
El Ejército de los Borbones. Tomo VII. Mº de Defensa.
El Ejército de los Borbones. Tomo VIII. Mº de Defensa.
El Ejército Español en campaña. J.M. Guerrero.
El Ejército Español en ultramar y Africa (1850-1925). J.M. Guerrero.
Hemeroteca El Globo. Madrid.
Hemeroteca El Imparcial. Madrid
Hemeroteca El Liberal. Madrid
Hemeroteca El Liberal. Palma de Mallorca.
Hemeroteca El País. Madrid.
Hemeroteca La Correspondencia de España. Madrid.
Hemeroteca La Correspondencia Militar. Madrid.
Manual del Cuerpo de Seguridad 1908.
Nuestras tropas en Guinea. José Mª Bueno.
Reglamento de Vestuario del Cuerpo de Seguridad de 1920.
Introducción a la Historia de la indumentaria en España. Fco. de Sousa.

José Eugenio Fernández Barallobre,
(artículo publicado en la Revista "Policía")













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