lunes, 18 de abril de 2016

Los nuevos medios y la nueva imagen de 1922

La entrada en vigor de lo dispuesto en el Decreto reorganizador de la Policía Gubernativa de junio de 1921, del que ya hablamos en un artículo anterior, trajo como consecuencia una serie de mejoras que afectaron especialmente al Cuerpo de Seguridad que vio incrementadas sus capacidades operativas, al menos en lo que a Madrid se refiere, e incluso sufrió algunas modificaciones que alteraron de forma sustancial una parte de su uniformidad.

El Decreto de reorganización antes mencionado supuso la creación de la Dirección General de Orden Público que vino a sustituir a la hasta entonces existente de Seguridad; la creación de este alto organismo provocó la articulación de un presupuesto extraordinario con un montante de 38.984.306,25 pts. destinado a satisfacer obligaciones relativas a alquiler de instalaciones, dietas, pluses, viajes, vestuario, ganado, armamento, material, etc.; destinando una partida específica de 250.000 pts., para la adquisición y entretenimiento de bicicletas, motocicletas y vehículos destinados al Cuerpo de Seguridad.

A simple vista, una exigua partida como esta dentro del contexto del monto total, lejos de tratarse de un esfuerzo importante en materia económica, demuestra, cuando menos, la sensibilidad de la nueva Dirección General de Orden Público, plasmada ya en su norma programática, a la hora de tratar de incrementar la operatividad de la Policía uniformada puesta en entredicho, igual que la del Cuerpo de Vigilancia, tras el asesinato del Presidente del Consejo de Ministros, Eduardo Dato Iradier, acaecido el año anterior.

Formación de motocicletas en la parada de 1922 (prensa de la época)

Por lo que sabemos, las capacidades en materia de motorización de las que disponía el Cuerpo de Seguridad a esta fecha eran mínimas, limitándose a algunas Unidades ciclistas que operaban en grandes ciudades como Madrid y Barcelona, siendo la primera la creada en Madrid en 1905, y algún vehículo celular de tracción animal; por lo demás prácticamente el Cuerpo carecía de otro tipo de vehículos.

El atentado sufrido por el Presidente del Consejo de Ministros, Eduardo Dato, el 8 de marzo de 1921, en la madrileña plaza de la Independencia, vino a poner de manifiesto estas carencias que no solo afectaban al Cuerpo de Seguridad, sino también al de Vigilancia. Prueba de ello es el comentario que inserta el diario ABC en su número correspondiente al 9 de marzo, día siguiente a producirse el magnicidio, en el que alude a la notable falta de medios de que disponía la Ronda del Presidente o lo que es lo mismo el servicio de protección asignado a Eduardo Dato, señalando que "Toda la buena voluntad, todo el deseo y el entusiasmo de la Ronda del Presidente, se estrella ante la escasez de medios con que cuenta".

Llegado a este punto, hay que hacer hincapié que existe constancia que en fechas anteriores al atentado, el Jefe de la Ronda del Presidente había expuesto al Subdirector General de Seguridad la necesidad de reorganizar el servicio pues si bien el número de efectivos destinados a proteger el domicilio de Eduardo Dato podría considerarse excesivo, no así el encargado tanto de su escolta personal como de verificar las contravigilancias y la protección del itinerario por el que transitaba a diario el Jefe del Gobierno camino de su domicilio.

Pero sigamos de nuevo, en este punto, al ABC quien, en el mismo artículo al que nos hemos referido, prosigue describiendo lo limitado del dispositivo de protección presidencial en la misma jornada del atentado: "Para vigilar el trayecto como el que hay que recorrer desde el Senado hasta la calle Sagasta había ayer cinco policías distribuidos de la siguiente forma: uno, a la puerta de la Alta Cámara; otro, en la calle del Arenal; otro, en la Puerta del Sol; otro en Cibeles y el último en la puerta del domicilio del Sr. Dato".

Este despliegue, tan mermado de personal en un itinerario tan largo, deja bien a las claras su escasa, cuando no nula, efectividad como quedó puesto de manifiesto el día de la comisión del magnicidio.

Pero todavía el columnista de ABC añade un dato a todas luces esclarecedor a la hora de valorar los medios con los que contaba la Ronda, pese a las constantes reclamaciones en este sentido presentadas por sus responsables: "Y para hacer la vigilancia diaria, la Ronda no dispone ni de un automóvil, ni de una motocicleta, ni de un carruaje siquiera". 

Por lo tanto, haciendo una valoración somera sobre los hechos referidos parece lógico pensar que si el servicio de protección del Presidente del Consejo de Ministros, en un escenario de agitación social, de penuria económica e incluso de preguerra, cuando no de guerra, dada la situación del Protectorado de Marruecos, disponía de tan notoria escasez de medios que obligaba a realizar la escolta - por llamarle de alguna manera - a pie, mucho mayor sería la carestía de estos medios en otras Unidades de cualquiera de los Cuerpos integrantes de la Policía Gubernativa.
Desfile de 1922 (prensa de la época)

Existe constancia del malestar general de los integrantes de los Cuerpos de Vigilancia y Seguridad por esta paupérrima situación lo que provocó que, en más de una ocasión, se denunciasen estas carencias, incluso en los medios de comunicación, ante las Autoridades políticas pese a lo cual tales reclamaciones se desoyeron sistemáticamente. Algunos de los informes realizados tras el magnicidio indicaron que simplemente contando con dos motocicletas para la escolta del Presidente, este no habría sufrido el atentado que le costó la vida.

En una buena medida estos hechos fueron los que provocaron la reorganización de a Policía Gubernativa, de la que ya hemos hablado, y que vino a tratar de poner remedio, al menos en parte, a la situación por la que atravesaban los Cuerpos policiales.

La creación de la Dirección General de Orden Público y el nombramiento de Millán del Priego para ocuparla incidió favorablemente, como queda dicho, en cuanto a la pretensión de mejorar las capacidades operativas de la Policía. En este sentido ya el 4 de julio de 1921, a los pocos días de tomar posesión como Director General, la prensa madrileña comenzaba a hacerse eco de alguno de sus proyectos.

Uno de estos primeros proyectos de más inminente entrada en vigor fue la creación de una Unidad móvil especial dentro del Cuerpo de Seguridad, encargada de patrullar por parejas las zonas más radiales de Madrid. El periódico madrileño "La Voz" se hace eco de esta noticia en su edición correspondiente al 4 de julio, denominándola "Ronda Volante", compuesta por 50 hombres dotados de motos o bicicletas para realizar su servicio ordinario. La Unidad fue presentada oficialmente en la noche del 5 de siguiente, prestando su primer servicio, con el despliegue ya referido, aunque suponemos que utilizando el material disponible consistente, con total probabilidad, en bicicletas con las que ya contaba el Cuerpo de Seguridad en la Capital. Por estas fechas fueron adquiridos los popularmente denominados "rompecabezas" o lo que es lo mismo los castigantes o defensas de corto tamaño que se asignó al personal ciclista y más tarde, tras su adquisición, al de dotación de los sidecares con los que iban dotadas las motocicletas que se compraron; igualmente, de esta fecha, procede la compra de pistolas lanza gas de las que no hemos podido encontrar referencia alguna.

A partir de principios de 1922 la prensa continuó informando de los proyectos en los que trabaja la Dirección General de Orden Público. Uno de ellos, sin duda poco conocido y no llevado a buen fin, era la posible fusión, o al menos la creación de un mando único encarnado en la figura del Director General, de la Guardia Municipal y el Cuerpo de Seguridad con la finalidad de lograr un mayor y mejor aprovechamiento de los recursos humanos disponibles; sin que pasase de un mero planteamiento programático ya encontró la primera oposición en el Alcalde de Madrid, el Marqués de Villabrágima, quien vertió duras críticas sobre la propuesta llegando incluso a plasmarlas, de forma jocosa, en algún medio de comunicación. Otro proyecto que se barajó y que tardó muchos años en hacerse realidad fue la creación de una Unidad canina, utilizando para ello perros pastores alemanes y que, por cierto, fue tomado con cierta ironía por parte de la prensa madrileña e incluso por el propio Alcalde de la Capital quien aprovechó esta circunstancia para arremeter de nuevo contra el Director General.

Igualmente, también por estas fechas, comenzó a hacerse pública la posible adquisición de material móvil para la Policía. El propio Director General de Orden Público, Millán del Priego, aludió a este proyecto en una intervención de la que se hace eco la prensa madrileña en sus ediciones correspondientes al 2 de febrero de 1922.

El proyecto presentado, y que en buena medida se hizo realidad en los meses siguientes, consistía en la adquisición de camiones, de fabricación alemana, concebidos para el transporte rápido de pelotones reforzados del Cuerpo de Seguridad, de los que finalmente como veremos tan solo fue comprado un ejemplar; igualmente se pretendió - no existe constancia de su llegada a España, al menos nosotros no la tenemos - la compra de otro camión también de la misma nacionalidad con dos direcciones del que la prensa dice (sic) "... esto es, que podrá avanzar y retroceder sin hacer maniobra alguna, y va provisto de dos ametralladoras, una en cada dirección también". Así lo describen varios diarios madrileños que al ser tan coincidentes en su descripción creemos corresponde a la copia literal de un comunicado de la Dirección General al que tampoco hemos tenido acceso.
Carro-cocina y camión de transporte en la parada de 1922 (prensa de la época)

La nota inserta en la presa continúa aludiendo también a la llegada inminente de dos vehículos celulares para el transporte de detenidos, uno con capacidad para veinticinco y otro para seis, con una disposición de celdas individuales en su interior que imposibilitan la comunicación entre ellas, siendo mínimo el riesgo de evasión de los conducidos.

Como hemos visto, en un principio se asignó una partida de 250.000 pts., dentro del presupuesto general aprobado, para atender necesidades en conceptos como compra y entretenimiento de material móvil; evidentemente, suponemos, que tal cantidad se debió demostrar insuficiente ya que unos meses más tarde se fijó otra de 673.000 pts., extraída de las partidas asignadas en el presupuesto de la Dirección General, para la adquisición de este material móvil, preferentemente destinado para dotar al Cuerpo de Seguridad.

Finalmente, con el presupuesto de referencia, se adquirieron un total de 12 automóviles de la marca Mercedes Hudson, destinados al personal del Cuerpo de Vigilancia de la Casa Real y de las Rondas del Presidente y de los Ministros; 25 motocicletas provistas de sidecar de la marca Harley Davidson; 208 bicicletas para dotar a las nuevas unidades ciclistas; 2 camiones, uno de ellos celular, con capacidad para 24 detenidos, y otro, un Mercedes Benz, para el transporte rápido de un Pelotón reforzado de Guardias (16); 2 autocamiones con probabilidad de la marca Adler y 2 cocinas de campaña con tracción animal, constituyendo con ellos el embrión del Parque Móvil de la Policía. 

El material adquirido fue llegando a Madrid a lo largo de las siguientes semanas, prueba de ello es que el camión de transporte de fuerzas del Cuerpo de Seguridad, un Mercedes Benz abierto, fue presentado de forma oficiosa en la Puerta del Sol de Madrid en la mañana del 7 de abril, ante la sorpresa del público que transitaba la populosa zona. Minutos antes de las doce del mediodía hizo acto de presencia el camión utilizando como medio acústico de emergencia una campana; a la llegada a la céntrica plaza el Suboficial que mandaba la fuerza ordenó que los Guardias, armados con carabinas, descendiesen del vehículo, maniobra que realizaron con rapidez y precisión, tras lo cual a una orden del mando ascendieron nuevamente ocupando sus asientos e iniciando la marcha para abandonar el lugar. Una maniobra que causó asombro entre los viandantes y entre los medios de comunicación, por su rapidez y por lo coordinado de los movimientos de orden abierto ejecutados por la fuerza actuante.

Por lo que hemos podido observar en las pocas fotografías de la época a las que hemos tenido acceso, tomadas esa mañana en la Puerta del Sol, el personal que viajaba en el referido camión vestía ya con el nuevo capote con esclavina del que hablaremos posteriormente y que entró en vigor por Orden de 24 de marzo anterior, lo que nos hace suponer que la fuerza que ocupaba el vehículo aprovechó la ocasión para presentar, también oficiosamente, la nueva uniformidad del Cuerpo de Seguridad.

Días después, concretamente en la mañana del 20 de abril, en un alarde de fuerza, estos medios fueron presentados al pueblo de Madrid. A tal fin en la calle pintor Rosales del madrileño Distrito de Universidad formaron a la cabeza 208 Guardias ciclistas - algunos medios señalan 210 - en columna de cuatro - nosotros consideremos como real la cifra de 208 -, seguidos de 25 motocicletas - algunos refieren tan solo 20 - también en columna de cuatro y formando Pelotones de a ocho, lo que nos hace suponer que realmente fueron presentadas 25; posteriormente 12 vehículos ligeros y cerrando la columna el camión de transporte del Pelotón reforzado de Seguridad, un vehículo celular, dos autocamiones y dos carros cocina.

Todo este personal y material desfiló, a las órdenes del Teniente Coronel Sanjurjo, por las calles de la Capital hasta llegar al Paseo del Prado donde la fuerza participante se dislocó. En su tránsito por la Plaza de Oriente el paso de la columna fue presenciado, desde un balcón de Palacio, por el Rey D. Alfonso XIII a quien acompañaba el Presidente del Gobierno, Sr. Sánchez Guerra.

En aquella ocasión llamó la atención el paso de las Harley con sus sidecares ocupados por dos Guardias que, espalda con espalda, controlaban visualmente todo el entorno ganándose, por tal motivo, el sobrenombre popular de los “incomodados”; en cuanto a las dos cocinas de campaña, que tanta sorpresa provocaron el pueblo madrileño, su razón de ser radicaba en la posibilidad de tener que atender la intendencia de alguna Unidad de Seguridad que, ante motines, desordenes públicos o cualquier otra incidencia, no pudiese ser relevada del servicio para regresar a su acuartelamiento teniendo que suministrarle la manutención en el punto en el que se encontrase desplegada. 
Camión para transporte de pelotón (Instituto de Estudios de la Policía)

Junto a estos vehículos del Cuerpo de Seguridad participaron en el desfile, como queda reflejado, dos del de Vigilancia adscritos a la Comisaría de la Casa Real, así como los destinados a la escolta del Presidente del Consejo y de los Ministros. De esta forma, las Rondas destinadas a dar protección a las más altas magistraturas de la Nación se dotaban de los medios móviles que tanto habían demandado.

Como complemento a este material, unos días después serían recepcionados otros cuatro vehículos ligeros, uno de ellos con capacidad para desarrollar una alta velocidad que fue destinado a servir de escolta a S.M. el Rey.

En cuanto a su vida operativa, en algunos casos resultó efímera pues en septiembre de 1925 una parte de ellos, tanto vehículos ligeros, como autocamiones y motocicletas, fueron públicamente subastadas por inútiles no haciéndose recomendable su reparación.  

Fueron varios los chistes y chascarrillos que provocó la exhibición de este material, especialmente las cocinas de campaña, así por ejemplo, el ABC del día siguiente insertaba, además de la aséptica noticia del hecho ilustrada con dos fotografías que recogían el paso de la unidad ciclista y del vehículo de transporte de fuerza ante el Palacio Real, un comentario en el que el redactor firmante de la columna “Madrid al Día” calificaba de “espectáculo pimpante de la mañana fue la formación en el paseo Rosales y desfile por las calle céntricas del Cuerpo de Seguridad … todo ello muy arregladito, muy apañadito…”. Por su parte, el mismo diario en su edición del día 22 siguiente se ilustraba con una viñeta, a modo de chiste, representando a dos transeúntes uno de los cuales se preguntaba el motivo de asignarle cocinas al Cuerpo de Seguridad; en tanto que el otro, en tono jocoso, respondía; “¡hombre! Para ir a Rusia, donde no hay que comer, y coger a Casanella”, en alusión a uno de los asesinos del Presidente del Consejo de Ministros, Eduardo Dato Iradier.  

Aun cuando visto con las perspectiva de hoy en día esta dotación parece insuficiente, al menos supuso un claro avance cualitativo y cuantitativo en cuanto a la asignación de medios móviles de los que hasta entonces carecía la Policía y que, poco a poco, con más lentitud de la deseada, se vio incrementada en años posteriores; en este sentido baste recordar que el vehículo de transporte rápido del Pelotón de Guardias presentado en 1922 fue el único disponible en la presentación de la Sección de Vanguardia y Asalto que quedó constituida, tras el advenimiento de la II República, el 17 de mayo de 1931 en Madrid.  

Sin embargo aquel año de 1922 no solo trajo la incipiente motorización del Cuerpo de Seguridad sino que en él se realizaron algunos cambios bastante significativos en materia de uniformidad, cuyo último Reglamento se había publicado en 1920, lo que contribuyó a mejorar su operatividad al desterrar prendas tan incómodas como la capota usada reglamentariamente hasta entonces.

Estos cambios se operaron mediante una Real Orden fechada el 24 de marzo de 1922, publicada en la Gaceta al día siguiente, en la que se determina, a instancias de la Junta de Jefes y Capitanes del Cuerpo de Seguridad, el cambio de diferentes prendas de la uniformidad tanto de los Jefes y Oficiales como de las Clases y Guardias, siendo estas las siguientes:

1º.- En el plazo de dos años será sustituida la copota que usan las Clases y Guardias por un capote de paño castor azul tina, de una fila de siete botones grandes, estando el último a la altura de la cintura. Tendrá dos bolsillos verticales con cartera fija de 18 cm. abierta en la parte media entre la cintura y la axila; espalda con tablón interior de 15 cm. de pliegue, sujetado con dos apuntaderas, una a 5 cm. del cuello y otra en la cintura; desde esta y por la costura del costado llevará dos carteras lisas de 20 cm. con botón arriba y abajo y sobre la primera un gancho fuerte y plateado para sostener el cinturón. La abertura de la espalda será de 65 cm. abrochando con 5 botones pequeños calados. Las mangas anchas, con una vuelta de 11 cm., bordeadas en su parte superior por un vivo de la misma tela y color del cuello que será de paño gracé, doble, de forma alemana, de siete centímetros de altura, en cuyos extremos de forma semitransversal llevará las cifras del Cuerpo. El largo será de 10 cm. por debajo de la rodilla y todo él, menos la esclavina, estará bordeado por dos pespuntes a máquina a una distancia de 10 mm. Los forros serán de algodón con dibujo para el cuerpo y de ramio para las mangas. Sujeta por debajo del cuello llevará una esclavina de 60 cm. medidos por la costura de la espalda, cuidando su redondez hasta el delantero. Esta medida regirá para los hombres de talla normal, guardando la proporción adecuada para los de tallas extraordinarias. La esclavina irá bordeada de un pespunte al canto, llevando en la parte del delantero vistas en forma de embozo, de 15 cm. de ancha en su parte inferior y del mismo paño que el cuello. Su precio será de 125 pts.

2º.- En el plazo de un año se sustituirán los actuales uniformes de verano que usan los Jefes, Oficiales, Clases y Guardias por otro cuya guerrera será de estambre fino, de color kaki verdoso. El cuerpo se compondrá de delantero, costadillo y espalda enteriza. En la espalda llevará dos botones grandes y desde estos al borde interior dos pliegues de los llamados de nariz que terminarán en una anchura de 33 mm. En los costados tendrán unas aberturas de 10 cm. Abrochará en una sola hilera de 7 botones grandes, yendo el primero a 40 mm. del escote y el último 2 mm. más largo que el talle natural. Entre el tercer y cuarto botón llevará dos bolsillos de 15 cm., con cartera de entra y sal, que se abrocharán por su parte media con un botón pequeño. Toda la prenda irá guarnecida de un pespunte al canto. Las vueltas de las mangas serán del mismo estambre y con las granaderas en la misma forma que en la guerrera de invierno. El cuello será de paño gracé. El pantalón será del mismo estambre, largo y completamente liso. El precio de la guerrera será de 48,50 pts. y el del pantalón de 25,50 pts.

3º.- En el plazo de dos años, los actuales botines que usan las Clases e individuos de Tropa, se sustituirán por unas polainas de baquetilla negra y sin grasa, moldeadas para su mejor adaptación a la pierna. Constará de dos cuerpos unidos por una costura y sobre ella, cubriéndola, una tira de cuero de 15 mm. cosida por ambos lados. Abrochará por la parte exterior de la pierna y en la parte de la caña por un fleje de acero, que irá adherido a una polaina con un refuerzo de cuero cosido por debajo, cuya extremidad encajará sobre un puente de hierro y en la parte superior por una correa con su hebilla doble, sujetas ambas por remaches. En la parte inferior llevará un refuerzo de cuero cosido para mayor duración de la polaina. Las dimensiones se sujetarán a la altura y grueso de las piernas. El precio será de 23,50 pts.

Finalmente, la Orden, señala que a cargo de cada Oficina de Vestuario se remitirá un modelo de capote, de uniforme de verano y de las polainas.

Estas modificaciones que se verán completadas con un nuevo Reglamento que se publicará en 1925, suponen, a nuestro modo de ver, unas mejoras tanto en aspectos estéticos como prácticos. En el caso del nuevo capote con esclavina, también de inspiración británica, viene a sustituir a la incómoda capota reglamentada hasta entonces que no debía facilitar mucho los movimientos de los usuarios dada su hechura y peso; sin embargo, el añadir al capote la esclavina, lejos de mejorar la operatividad de la prenda, le otorga un cierto aire de distinción aunque muy alejado de la practicidad necesaria para un personal que tiene que asumir funciones de mantenimiento del orden público.

Por lo que respecta al uniforme de verano, por cierto muy celebrado por la prensa de la época, trata de asemejarse en buena medida al utilizado en esta estación por la Guardia Civil; basta ojear las páginas del madrileño "El Sol" para comprobar no solo la buena acogida de este nuevo uniforme sino también su clara inspiración en la moda británica: "… la tela es gris, como la que se emplea en los uniformes de la Guardia Civil; el cuello, rojo, con las iniciales C.S.; el pantalón, largo; la pistola encerrada en funda de cuero negro. Se les ha suprimido la media polaina y el sable; pero se les ha provisto de un salacot que tiene el mismo tono de color que el uniforme”.
“Su aspecto es muy británico y, desde luego, la Guardia de Seguridad, con este uniforme, nos parece más Guardia de Seguridad que la otra. Por lo menos, una autoridad sin sable es una adelanto muy estimable, porque ello denota, no una menor capacidad defensiva del guardia, sino una mayor capacidad cultural del público”.
Sea como fuere este uniforme resultó de efímera existencia ya que el Reglamento dictado en 1925 previene la creación de uno nuevo para la época estival que presenta notables diferencias con relación a este y que fue ya reglamentario hasta el final del reinado de D. Alfonso XIII.

Por su parte, la nueva polaina, que también debió contribuir a mejorar la funcionalidad del uniforme utilizado en la época invernal, mantuvo su uso incluso con la Policía Armada que en sus primeros años las utilizó como prenda reglamentaria.

Estas fueron las importantes mejoras operadas en aquel lejano 1922 que sirvieron para incrementar las capacidades operativas de la Policía gubernativa y cambiar, al menos en parte, la estética corporativa. 

Bibliografía:

Gaceta BOE
Colecciones Legislativas del Ejército
Hemeroteca de ABC
Hemeroteca de La Voz
Hemeroteca de La Acción
Hemeroteca de Libertad
Hemeroteca El Sol
Hemeroteca El Imparcial
La Infantería de Línea en el reinado de Alfonso XIII. José Mª Bueno
El Cuerpo de Seguridad en el reinado de Alfonso XIII (1908-1931). Mismo autor que el presente trabajo.


José Eugenio Fernández Barallobre,
(artículo publicado en la Revista "Policía")


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