domingo, 22 de mayo de 2016

La clausura gubernativa del Campo de las Corts en 1925

El próximo domingo día 22 de mayo de 2016, los españoles vamos a tener que soportar y sufrir de nuevo la afrenta de un ataque a la unidad de España y a sus símbolos, con motivo de otra final de la Copa del Rey de fútbol en que el F.C. Barcelona se enfrentará al Sevilla C.F., sin que tamaña ofensa pueda traer consecuencia ulterior alguna para los responsables de tan indigno comportamiento. 

Tal vez por eso convenga recordar que si tuvo graves consecuencias un hecho similar acaecido hace algo más de 90 años. 

Una gran entrada se registró el domingo día 14 de junio de 1925 en el Campo de fútbol, de Las Corts de Barcelona con motivo de la disputa de un encuentro amistoso de fútbol entre el Barcelona y el Júpiter también barcelonés, fundado en 1909, dos meses antes del inicio de la llamada Semana Trágica, en la Cervecería Cebrián del barrio de Pueblo Nuevo.
El campo de las Corts en 1922

El encuentro servía para homenajear al orfeón Catalán que había regresado de un viaje a Roma donde su actuación había alcanzado un resonante éxito. El domingo, muy veraniego, invitó a los barceloneses a llenar con su presencia el campo que se hallaba situado entre las calles Piera, Numancia, Travesera de las Corts, Vallespir y Marqués de Sentmenat. En el palco presidencial se hallaban entre otros los políticos Francisco Cambó y Juan Ventosa, acompañados por la directiva del Barcelona y por el presidente del orfeón catalán Luis Millet. 

Las autoridades gubernativas del Directorio presidido por el General Don Miguel Primo de Rivera, que se había hecho con el poder, con la anuencia del Rey Alfonso XIII, en septiembre de 1923, en principio denegaron la autorización para la celebración del partido al entender que “tenía un carácter reivindicativo de la lengua y de la cultura catalana”. A pesar de los problemas la directiva azulgrana, presidida por el suizo Juan Gámper, mantuvo el encuentro frente a todas las presiones. 

El Barcelona, dirigido por el húngaro Jesza Poszony, había conquistado la Copa de España al imponerse por dos tantos a cero al Arenas de Guecho, el día 10 de mayo en el estadio sevillano Reina Victoria, sumando así su sexto titulo nacional. Igualmente se había hecho con la Copa de Cataluña. Por su parte el humilde C.D Júpiter, lejos de quedarse atrás, se convirtió en campeón de la segunda categoría catalana y de España del Grupo B, actual segunda división. Se cuenta que ambos equipos salieron campeones el 10 de mayo, por lo que los jugadores del Júpiter, que habían viajado a Valencia, decidieron esperar en Reus a la expedición del Barcelona, que venía de Sevilla, y así tener un recibimiento multitudinario y compartido. 
Plantilla del F.C. Barcelona (1925)


El Júpiter ya había tenido un ligero conflicto con el directorio militar pues el año anterior se había visto obligado a cambiar de escudo pues en el inicial, muy parecido al que conserva en la actualidad, aparecía una estrella de cinco puntas azul y las cuatro barras, que recordaban a la bandera estrellada de Cataluña.

El, Barcelona tenía un equipo de ensueño donde destacaban el gran José Samitier, Paulino Alcántara, Emilio Sagi Barba, Agustín Sancho, Piera, Arnau, Planas, Carulla, Martí, Walter y el húngaro, gran portero, Franz Platko, al que el poeta Rafael Alberti dedicó una oda. 

El encuentro contra el Júpiter apenas tuvo historia deportiva. Así, Sagi-Barba (de penalti), Paulino Alcántara, segundo máximo goleador de la historia del Barça, y Martí, fijaron el 3-0 final en el marcador, materializando la gran superioridad de los blaugrana. Lo que si tuvo historia fueron los sucesos extradeportivos que tuvieron lugar aquella tarde.

En los prolegómenos del encuentro, la Banda de música de un buque de la Armada británica atracado en el puerto y que había sido gentilmente invitada al acto, interpretó la Marcha Real. Las cerca de 14.000 personas asistentes al partido, silbaron y patearon el himno de España y las autoridades catalanas presentes en el palco de autoridades ni se levantaron de sus asientos. Instantes después, la Banda de la Royal Navy desgranó las notas del himno británico el “God Save the Queen”, que fue recibido entre grandes aplausos.
La plantilla del Júpiter (1925)


Una vez finalizado el encuentro las reacciones no se hicieron esperar. La Jefatura Superior de Policía de Barcelona, por medio de su Comandante del Cuerpo de Seguridad, Justo Conde, redactó un informe sancionador que elevó al Capitán General y Gobernador Civil de la provincia, Teniente General Joaquín Milans del Bosch y Carrió, para que procediese a sancionar por tan graves hechos al Barcelona con seis meses de cierre de su campo de fútbol.

El club azulgrana, por pluma de su presidente, alegó que elementos ajenos a la entidad habían sido los causantes de los silbidos. También quiso justificarse ante la máxima autoridad de la provincia argumentando que por olvido involuntario no había comunicado a ese gobierno civil que el encuentro Barcelona-Júpiter iba a constituir un homenaje al orfeón catalán. En su defensa Gámper adujo, en un alarde de cinismo, “que el público asistente no había escuchado la marcha Real con la devoción debida al no hallarse preparado para tal fin de ahí los siseos”. Por su parte dejó claro que la presencia de la Banda de música del navío inglés, que tampoco figuraba en el programa, había sido debida a un acto de galantería con el Comandante y tripulantes de dicho buque, correspondiendo así el Fútbol Club Barcelona a la invitación y agasajo del que habían sido objeto a bordo del buque inglés los directivos del club azulgrana. Explicaba igualmente Gamper, que los aplausos al Himno Inglés fueron debido a la cortesía y confraternidad con una Nación amiga como era Inglaterra.

Como respuesta, el Gobernador Civil remitió una misiva dos días después para que el club barcelonés realizase “un acto social en desagravio a los símbolos patrios en un término menor de quince días, demostrando así que no se hacía solidario de tales injurias a los símbolos nacionales”. La misiva instaba a “que la bandera española ondease en el campo junto a otras enseñas al menos una vez a la semana y en el mismo tamaño, además de en determinados actos sociales y festividades españolas”, y advertía “que de no cumplirse el desagravio, el propio Gobernador solicitaría la disolución inmediata de la entidad”

El día 21 de junio de nuevo la Jefatura Superior de Policía, solicitó al Gobernador Civil “la propuesta de clausura o disolución definitiva de dicha entidad ya que el Barcelona ha dado pruebas constantes de su desafecto a España, cuya responsabilidad, algo que no exime a un extranjero- en clara alusión a la nacionalidad suiza de Gamper-, porqué estos hechos alcanzan de lleno a quien la preside ya que al no corregirlos o evitarlos con la autoridad que indudablemente le da su cargo dentro de ella, es que se hace solidario de los mismos; por ello, me honro en solicitar a V.E. sea expulsado de España el precitado Juan Gamper” 
D. Joaquín Milans del Boch, Capitán General de Cataluña en 1925


El gobernador civil, Milans del Bosch trasladó al Barcelona un oficio en que se podía leer entre otras cosas las siguientes: "que ha quedado suficientemente probado en el partido de carácter amistoso entre el F.C. Barcelona y el Júpiter, celebrado en el campo de las Corts el domingo día 14 de junio, que la música de la Escuadra inglesa tocó la Marcha Real que fue siseada por un buen número de espectadores, siendo muy contados los que la oyeron con el respeto debido a pesar de calcularse la concurrencia en unas 14.000 almas, y que al interpretar la referida música, acto seguido, el himno inglés, se le escuchó con el respeto que merece y se le aplaudió con verdadero entusiasmo, realizando así el público un acto digno de alabanza, no sólo por deberes de cortesía, sino también por la consideración que merece una nación amiga, pero tratando con ello de establecer un contraste ostensible de significación de desafecto a España, no por el entusiasmo con que el himno inglés fue recibido, sino por la descortesía y desconsideración con que se escuchó la Marcha Real Española”. 
El suizo Juan Gamper

“Considerado que las intenciones o deseos de los asistentes al encuentro Barcelona-Júpiter celebrado el día 14 de junio, fueran o no separatistas, concluyeron en idéntico resultado: menosprecio e injurias a los símbolos de España. En el expediente sancionador constan declaraciones afirmando que la actitud del público del F.C. Barcelona era francamente hostil a nuestro himno Nacional. Así, considerando que en el Fútbol Club Barcelona, hay individuos que comulgan en ideas contrarias al bien de la patria, y que a raíz del abucheo del 14 de Junio, no promovieron acto alguno contrario a esa manifestación de desafecto de que se viene haciendo mérito, ni la contrarrestaron de modo que afirmara su patriotismo; considerando que existe en la citada sociedad la tendencia mencionada de desprecio a España, acentuada en los últimos tiempos y muy especialmente con motivo de la victoria alcanzada por el primer equipo de la entidad en el campeonato nacional, rehuyendo citar el nombre de España y llamándole impropiamente campeonato peninsular: Acuerdo, haciendo uso de las facultades que me están conferidas, clausurar por término de seis meses el funcionamiento de esa Sociedad, no pudiendo, durante dicho tiempo, dar espectáculo alguno en su campo ni concurrir a otros como tal Asociación, ni usar los emblemas ni distintivos de la Sociedad”. 

El 24 de junio el Teniente General Joaquín Milans del Bosch convocó una rueda de prensa, donde entregó los textos de la resolución adoptada, que debían ser publicados al día siguiente en todos los diarios barceloneses. El Gobernador Civil se quejó amargamente “de la descortesía y desconsideración con la que se escuchó la Marcha Real española, lo que constituía un acto de incalificable desafecto a la patria, con el agravante de producirse ante extranjeros, y con ocasión de actos por ellos ejecutados de deferencia y consideración que recibían los concurrentes al partido y los socios del Barcelona por su condición de españoles, y que obligaba también a los extranjeros que forman parte de dicha sociedad, y muy especialmente a los que figuran en su junta directiva, como debida correspondencia a la hospitalidad que les dispensa la Nación española". Además de comunicar a la Federación Catalana de Fútbol lo doloroso y difícil que había sido tomar tal resolución, declaró igualmente la “suspensión de actividades del Orfeó Català”. 

A raíz de aquellos sucesos, funcionarios de loa Cuerpos de Vigilancia y Seguridad se personaron en el domicilio del presidente y fundador del Barcelona, Juan Gamper, comunicándole la decisión del Gobernador Civil de expulsarle del territorio español, resolución que se hizo efectiva. En su lugar presidiría interinamente el sancionado club catalán, Juan Coma, que gestionaría una reducción de la sanción para evitar cuantiosas pérdidas económicas. Finalmente se logró reducir a la mitad la sanción por medio de un amigo personal del Rey Alfonso XIII, Arcadio Balaguer, que ese mismo año sería nombrado presidente del club en sustitución de Gamper. Así, el Fútbol Club Barcelona pudo iniciar la temporada con normalidad, al cesar el castigo a mediados de septiembre.
Guardias Civiles en el Campo de Las Corts (1925)


A Gamper se le permitiría el retorno a España, a condición de no ostentar ningún tipo de vinculación con el club del que había sido fundador, jugador y presidente. Arruinado por la depresión de 1929, acabaría suicidándose un año después.
 Calin Fernández Barallobre.



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