miércoles, 27 de julio de 2016

Revista del Cuerpo de Seguridad de Madrid (1916)

A las 10,30 de la mañana del miércoles 26 de enero de 1916 se celebró, en la Paseo del Jardín Botánico, una revista de los efectivos del Cuerpo de Seguridad de la plantilla de Madrid.

Formaron un total de diez Compañías de Infantería, la Sección Ciclista y un Escuadrón de Caballería, elevándose la fuerza presente a 797, la mitad de la que integra la guarnición de la Capital de España.

La revista de la fuerza la pasó el Director General de Seguridad, Sr. de la Barrera, acompañado del Coronel Madrigal, jefe del Cuerpo, y de los Comandantes del mismo Barrchina y Castilla.

Revista del Cuerpo de Seguridad en Madrid 1916 (Historia Urbana de Madrid)

Tras la revista, los 797 hombres desfilaron ante la Autoridad en columna de honor. 

A la conclusión de los actos el Sr. de la Barrera felicitó efusivamente al Coronel jefe por el estado de disciplina y policía del personal a sus órdenes.

Los Guardias visten con el uniforme reglamentado en septiembre de 1911, incorporando el ceñidor y la cartera ventral; el casco se remata con la cimera de cabeza de león plateado. Por su parte, los Jefes y Oficiales visten el uniforme dictado en el Reglamento de diciembre de 1908.


Pese a todo, el ambiente general de la ciudad con relación a la actividad desempeñada por el Cuerpo, en materia de seguridad ciudadana y prevención del delito, no era del todo favorable. 

Airadas críticas, incluso en la prensa, provocó, en este año, el abandono que en materia de seguridad sufría la Corte. Madrid era, por entonces, una ciudad de 604.871 habitantes censados a lo que había que añadir una importante población flotante. Para dar servicio a esta población, la guarnición del Cuerpo de Seguridad desplegada en la capital contaba con el nada desdeñable número de 1.431 Guardias, de infantería y caballería, a los que había que sumar las Clases y la oficialidad; pese a todo, de este número de Guardias con destino en la ciudad tan solo 700 eran destinados al servicio de calle, mientras que los restantes, algo más del 50% de la plantilla, realizaban servicios de ordenanzas, conductores u otros de carácter burocrático que los alejaban del contacto con el público. 

Un hecho que por su frecuencia causaba malestar en la sociedad madrileña de la época, era la práctica habitual de detraer las parejas del patrullaje por sus Distritos para cubrir carrera con motivo del paso del Rey por las calles de la ciudad, lo que suponía que muchos barrios quedasen sin servicio y resultase más fácil la comisión de cualquier hecho delictivo.

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