martes, 29 de noviembre de 2016

La gratificación de las dos pesetas (1911)

Las notables modificaciones introducidas en el uniforme del Cuerpo de Seguridad en 1911 provocó, no solo una mejora en la imagen corporativa, sino también, y eso fue lo peor, un notable quebranto en la paupérrima economía de las Clases y Guardias.


Hay que recordar que en septiembre del citado año se comenzó a utilizar en Madrid, a modo de ensayo, una nueva uniformidad que más tarde se extendió a toda España. Este nuevo uniforme incorporaban unas polainas cortas de cuero; así como se coloca un tresillo a la granadera de color grana, con tres botones pequeños, en las bocamangas de las guerreras y se suprimen los seis botones de la carteras traseras, sustituyéndolos por dos grandes. Igualmente se coloca un adorno en las costuras exteriores de los pantalones consistente en un vivo también de color grana. 

Presentación del nuevo uniforme en La Coruña. Enero de 1912 (Museo Policial de La Coruña)

Pero los cambios no quedaron ahí ya que, igualmente por estas fechas, se diseña para la temporada estival, al igual que para la Guardia Civil, un uniforme compuesto de guerrera de lanilla gris con cuello y bocamangas de igual color que el resto de la prenda, con el emblema del Cuerpo en plata; este uniforme presenta hombreras de cordón de algodón blanco y el pantalón es igual, cuando no el mismo, que el utilizado en el de invierno. A este conjunto se le acompaña, como ya era reglamentaria en el de rayadillo, de una gorra de piqué blanco con escarapela con los colores nacionales y presilla de hilo de plata con botón pequeño.

Posteriormente, probablemente al considerar que los tresillos a la granadera, de color grana, colocados en las bocamangas constituyen un elemento identificador del uniforme, rompiendo su monotonía monocolor, se dota al uniforme estival de idénticas granaderas, así como de un cuello de pañete también grana y sobre él los emblemas del Cuerpo. manteniendo inmutable el pantalón y la gorra de piqué blanco. 

Cabe señalar que el precio del anterior uniforme estaba tasado en 60 pts., aumentando a 75 con ocasión de la colocación de los tresillos de pañete a la granadera ya descritos; este uniforme se sufragaba a cuenta de las 12,50 pts. que se le descontaban mensualmente a los Guardias para tal fin.

También creemos que el ceñidor de cuero blanco para Clases y Guardias, con chapa de metal del mismo color con las cifras CS timbradas de corona real, fue reglamentado en este año, habiendo constancia de la autorización de una ampliación de crédito de 15.420 pts., de fecha 4 de julio, para la adquisición de armamento y correajes para el personal del Cuerpo. Incluso puede ser que la cartera ventral utilizada en 1912 formase parte de los cambios experimentados el año anterior.

Pero hay más, este año de 1911 se procede, igualmente, a sustituir en los cascos el tope niquelado del modelo de 1904 por una cimera con una cabeza de león plateada.

Es cierto que estos cambios no se practicaron en todas las plantillas de inmediato ya que hemos encontrado material gráfico que así lo atestigua, sin embargo no hay duda que estas medidas supusieron un serio quebranto en la economía de los Guardias. 

Guardia con uniforme estival. Segunda decena del siglo XX (Colección particular)

Prueba de ellos es el comentario alusivo al tema de sueldos y descuentos de los Guardias que apareció publicado en "El Globo" en su edición correspondiente al miércoles 27 de septiembre de 1911 en el que bajo el título "Una espléndida gratificación" describe, entre otras cosas, alguna de las modificaciones que se estaban llevando a cabo en la uniformidad de los Guardias y el consiguiente gasto que ello iba a ocasionar.

Por considerarlo un documento interesante para ver la evolución de la uniformidad y las consecuencias en la economía de los Guardias que tales cambios supusieron, reproducimos sus partes más interesantes. 

"... Los Guardias de Seguridad cobran un sueldo de 90 pesetas mensuales. De esta cantidad sufren un descuento de 12,50 pesetas., por deterioro de uniforme y botas; otro de 1,50 para gastos de médico y botica, y otro de una peseta para socorro de los compañeros enfermos o de las familias de los que mueren, quedando, por tanto, reducido su sueldo a la cantidad de 75 pesetas, o sean sus buenos diez reales.

El uniforme que antes usaban los Guardias estaba tasado en 60 pesetas; pero en la actualidad tiene que pagar 75, a causa de los distintivos encarnados que llevan en las bocamangas de la guerrera. Por si todos estos gastos fueran pocos, se les obliga a llevar polainas, prenda que, entre otras condiciones, reúne la de romper más pronto el pantalón, y por si todavía también resultase esto poco, ahora, con el pretexto de que el pantalón no lo usen a diario, o, mejor dicho, cuando no están de servicio, se ha dispuesto que también lleven en esta prenda unos distintivos encarnados a modo de franjas, cuyos vivos servirán, en efecto, para que el Guardia no use el pantalón mientras no esté de servicio; pero, por lo pronto, sirve ahora para ocasionarles un gasto más, que, con el sueldo que disfrutan, no es difícil suponerse el gran trastorno que les ocasiona.

... Todos hemos podido apreciar durante los días de huelgas los trabajos extraordinarios que sobre los Guardias han pesado. Todos sabemos que, desde que comenzaron los rumores alarmistas, eran escasas las horas de que disponían libres, y a todos nos consta que desde dos días antes de la huelga general hasta el siguiente de declararse el paro los Guardias estuvieron de servicio permanente, disponiendo a lo sumo de tres o cuatro horas para dar al cuerpo un poco de descanso. Pues bien, como recompensa a los muchos gastos que tienen, como premio a los trabajos prestados, y como ha merecido el beneplácito y la felicitación de los superiores, ahora se intenta gratificarlos, y como cantidad se propone que sea la crecida suma de dos pesetas por todos los días que han estado sin quitarse el uniforme, ni aun para poder descansar tranquilos..."

El articulista concluye criticando la mezquindad de esta medida y haciendo una petición al Ministro del ramo, Sr. Barroso, para que ordene que se gratifique a los Guardias en función de sus reales merecimientos y no con una suma que, por su escasez, resulta ridícula.

Con relación a la descripción del uniforme, lo que llama distintivos encarnados se refiere, como se ha señalado, a las granaderas que, a partir de este año de 1911 comienzan a llevar los Guardias en las bocamangas de sus uniformes; con respecto al pantalón con franja roja hace referencia al que se reglamenta a partir de ese año, un pantalón de color tina oscuro con una franja a cada lado.

No hay duda, pues de ello hay constancia igualmente en la prensa de la época, que los cambios experimentados en la uniformidad contribuyeron notablemente a mejorar la imagen del Cuerpo, sin embargo, el coste para los usuarios fue elevado a todas luces.

El Cuerpo de Seguridad en el reinado de Alfonso XIII (1908-1931). Mismo autor. 




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