viernes, 2 de diciembre de 2016

El periódico "El Globo" y el Cuerpo de Seguridad (1913)

En todo tiempo una buena parte de la prensa española se significó por su defensa a ultranza, en todo aquello que se entendiese como justo, tanto de las fuerzas del orden como de los Ejércitos; por el contrario, otros, mostraron siempre su rostro más amargo al abordar asuntos relacionados con estas mismas Instituciones tan valiosas como necesarias para cualquier sociedad.


Dentro de los primero se enmarca el periódico madrileño "El Globo" que siempre se caracterizó por su actitud como defensor del Cuerpo de Seguridad y, en general, de la Policía Española.

Cabecera de El Globo

Una buena muestra la encontramos en un artículo que, con fecha 28 de julio de 1913, inserta en sus páginas bajo el título "El Cuerpo de Seguridad" cuyo contenido, del que sonsacamos algunos párrafos nos parece interesante al constituir un buen reflejo de la realidad del Cuerpo y de alguna de las medidas que la sociedad proponía para enmendar los endémicos males que aquejaban a la Institución policial.

"Con veteranos del Ejército se nutre el Cuerpo de Seguridad y militares son sus jefes y oficiales.

Filiada está su tropa y abierta la hoja de servicios y de hechos de la oficialidad a los actos de su desempeño.

Queremos decir que aun cuando existan excepciones del favor y de la tolerancia, cosa que también ocurre en los demás Organismos que integran el Estado, el Cuerpo de Seguridad hoy es de limpio antecedentes, y el historial de sus fuerzas, el historial de los que a la Patria han consagrado su juventud.

El pueblo, resiste a todo lo que signifique autoridad, no guarda a estos agentes de la ley las consideraciones ni el respeto que se merecen.

Lo mismo el randa que el señorito procuran burlar o imprimir menoscabo al penoso deber del Cuerpo de Seguridad.

Y es preciso que poco a poco las gentes se europeícen, viendo en el Cuerpo de Seguridad a uno de los más importantes sostenes del orden..."

Tras hacer una serie de consideraciones, estableciendo comparaciones, con el funcionamiento, amparo legal y respeto que merecen las Policías de Inglaterra, Francia o Alemania, el articulista continúa:

"... Aquí es cosa distinta. El timador que huye, el escandaloso que protesta, hallan inmediatamente el auxilio de los descendientes del Cid para intimidar al Guardia. A lo mejor surge del grupo una tarjeta de diputado o el blasón de un sietemesino que amenazan al Guardia que cumple sus obligaciones con limpiarle el destino.

Así, en estas condiciones, lucha el Guardia de Seguridad entre su misión de paz y la impugnación del público.

Claro que depende también de las relaciones íntimas en que el Guardia está con el mísero garbanzo..."

"... ¿Que van hacer los Guardias de Seguridad españoles si cobran una pequeñez y la cuarta parte han de dedicarla a vestir constantemente de nuevo? ¿Que van hacer los Guardias de Seguridad españoles si carecen de porvenir y está persuadidos de que a la vejez han de pedir limosna? ¡Que han de hacer si conocen el paño y saben que cualquier rastacueros les deja cesante!" 

Finalmente el comentarista hace referencia a la necesidad de que el Ministro de la Gobernación, Sr. Alba, que ha logrado con su gestión que se de protección a las mujeres evitando sean objeto de groserías callejeras, también acierte a mejorar los haberes del Cuerpo de Seguridad subiendo el sueldo mínimo a 1.500 pts. anuales y concediéndoles los mismos derechos de jubilación que ya gozaba el personal de la Guardia Civil y de Carabineros.

Este mismo rotativo insiste, en un artículo fechado el 8 de agosto siguiente, en denunciar diferentes situaciones, que califica de anómalas, que tan solo afectan al Cuerpo de Seguridad en contraposición con el resto de los funcionarios.

El articulista señala:

"Estudiando detenidamente el Manual del Cuerpo de Seguridad, se observan ciertas disposiciones que no parece sino que están redactadas para agravar, aún más, la tristísima situación por que atraviesan estos sufridos mantenedores del orden público.

A cualquier funcionario del Estado, cualquiera que sea su categoría, al abonarle la asignación que le corresponde, no se le amonesta por llevar el traje más o menos deteriorado; tampoco se inquiere que clase de ropa interior usa y mucho menos se le pregunta si la casa que habita requiere las debidas condiciones higiénicas.

Al más necio se le alcanza que cada cual realizará lo que le venga en gana, atendiendo a las necesidades del vestido y de la habitación conforme al presupuesto que disponga para ello.

Sin embargo, sabido es que no hay regla sin excepción, y los Guardias de Seguridad son la excepción a esta regla...".

"... Sin duda existen personas que creen que no son harto sobrados los gastos que origina el uniforme, siempre sujeto a modificaciones costosas..."

"... Como si se tratara de potentados se les indican las ventajas del empleo de trajes interiores de lana - el más caro de los tejidos - para ponerles a cubierto de las pulmonías y enfriamientos a que están expuestos en las horas de servicio; se les aconseja el uso de bebidas teiformes al salir a la calle, el de colutorios con alcoholes dentríficos para la limpieza de la boca; el de duchas con objeto de que la piel resista mejor la acción de los agentes exteriores; el del calzado de cuero flexible y de la mejor calidad en evitación de las dolorosas molestias de una porción de enfermedades, y tantas otras reglas de higiene y aseo que exigen el consiguiente dispendio, muy sanas y saludables, eso sí, pero que por las circunstancias expuestas resultan absurdas y algún tanto ridículas y erróneas.

En cuanto a las precauciones referentes a la vivienda se escriben en el Manual citado párrafos tan substanciosos como el siguiente:

La habitación convendrá que esté bien limpia y ventilada y que tenga sol. Hay que huir de los cuartos oscuros y húmedos y recordar aquel proverbio italiano que dice que donde no entra el sol entra el médico.

¿Y es a los Guardias de Seguridad, a individuos que no pueden pagar por alquiler de cuarto más de 25 pesetas mensuales, a los que se les habla de este modo?...

"... Más valiera que en lugar de estampar con letras de molde lo ya consignado se procediera a mejorar las condiciones de los locales donde se hallan instaladas las Prevenciones, todos ellos sótanos inmundos y húmedos, muy a propósito para adquirir todo clase de enfermedades".

En este artículo, el columnista, concluye solicitando del Ministro de la Gobernación el imperioso aumento de sueldo a los Guardias si pretende hacerles cumplir las normas y pautas marcadas en el Manual del Cuerpo. 

Hay algunas cosas en estos artículos perfectamente aplicables al día de hoy.

El Cuerpo de Seguridad en el reinado de Alfonso XIII (1908-1931). Mismo autor.





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