miércoles, 15 de febrero de 2017

1977. Fallece el Inspector de Policía Félix Ayuso Pinel, gravísimamente herido en el atentado contra la Cafetería Rolando de Madrid

El día 11 de enero de 1977 moría en Madrid el inspector de policía Félix Ayuso Pinel, dos años y cuatro meses después de ser gravísimamente herido en el atentado perpetrado contra la Cafetería Rolando de la calle del Correo de Madrid, situada en una calle lateral de donde se hallaba situada la Dirección General de Seguridad.

El 13 de septiembre de 1974 la banda terrorista ETA provocaba su primera masacre haciendo explotar una bomba en la cafetería Rolando de la calle del Correo, muy cerca de la Puerta del Sol en Madrid. La cafetería era frecuentada por policías de la Dirección General de Seguridad y por ello se convirtió en objetivo de la banda asesina.

Aspecto de como quedó la cafetería tras el atentado

La bomba, compuesta por unos treinta kilos de dinamita, además de tuercas de unos dos centímetros que actuaron como metralla, fue colocada en los aseos del establecimiento. La explosión, que se produjo en torno a las 14:30 horas, fue brutal: el techo de la cafetería se derrumbó, sepultando materialmente a los clientes y los empleados de la misma, provocando la muerte casi en el acto de once personas, de dos más posteriormente, y heridas de diferente consideración a otras sesenta personas. La metralla causó gran cantidad de víctimas y muchas de ellas quedaron atrozmente mutiladas. La onda expansiva afectó también al autoservicio Tobogán, en la calle Mayor, donde estaban unas treinta personas, muchas de las cuales resultaron heridas. La potencia de la explosión fue tal que varias víctimas aparecieron totalmente desnudas y uno de los cuerpos fue lanzado contra el edificio de la Dirección General de Seguridad. 

El atentado fue planeado por ETA casi un año antes, cuando un grupo de asesinos de la banda se desplazaron a Madrid para, con la inestimable y decisiva ayuda de Genoveva (Eva) Forest Tarrat, mujer del dramaturgo proetarra Alfonso Sastre, realizar los preparativos del asesinato del presidente de Gobierno, almirante Luis Carrero Blanco. Se fijaron en la cafetería Rolando porque era frecuentada por policías, debido a la cercanía de la Dirección General de Seguridad. Recopilaron toda la información y el 13 de septiembre de 1974 dos etarras, un hombre y una mujer, colocaron la bomba en los aseos.

Los dos asesinos llegaron directamente de Francia y contaron en todo momento con la ayuda de Eva Forest, alias Vitia y Tupamara. No sólo los llevó hasta la cafetería sino que los alojó posteriormente en uno de los pisos de seguridad que tenía en Alcorcón. Los etarras, tras estar unos días escondidos, regresaron a Francia.

La masacre de la cafetería Rolando nunca fue reivindicada por ETA, quizás porque lo que se pretendía, era matar a más policías, algo que no se había conseguido. La sociedad española se rebeló contra la brutalidad de la sanguinaria banda separatista que había asesinado a trece personas inocentes, la mayoría civiles, Aquella acción irracional dañó mucho la credibilidad y la imagen de la organización que luchaba según ellos, cual adalid contra la dictadura franquista, 

Eva Forest, colaboradora el perpetración del atentado

Ante tal reacción popular ETA negó su responsabilidad y culpó, algo que sería inherente, al comportamiento cínico y cobarde de la banda durante su larga historia de asesinatos a través de un comunicado difundido el 29 de octubre, a "núcleos ultraderechistas estrechamente ligados a determinados medios policiales y políticos del Estado español". La enorme patraña de la banda no coló y el día 23 de septiembre se culminaba una gran operación policial, con ocho detenidos y el descubrimiento de cinco pisos francos que Eva Forest tenía en Madrid.

La pieza clave de todo el entramado terrorista había sido Genoveva Forest, militante del PCE desde 1962. Ese mismo día se informó también de que la Policía de Bilbao sospechaba que el etarra José Manuel Galarraga Mendizábal alias “Pototo” podría haber sido el que ayudó a construir los "refugios" en Madrid. Además, su presencia en Madrid, y la de otros miembros de la banda, había sido detectada por las fuerzas del orden, días antes del atentado.

Más tarde se conoció que la autora del brutal atentado era María Lourdes Cristóbal Elorza, alias “Pompadour”. Hija de exiliados en Francia desde 1936, residía en Bayona, aunque hacía tiempo que no se había detectado su presencia en la ciudad francesa.

La masacre de la cafetería Rolando quedó impune. Aunque muchos detenidos pasaron meses y algunos años en prisión, nunca llegaron a ser juzgados, porque antes llegó la amnistía de 1977. Eva Forest lograría evitar no sólo la pena capital sino incluso ir a juicio. Pasó tres años en la cárcel pero salió muy bien librada, pues nunca rendiría cuentas ante la justicia, no ya del atentado de la calle Correo, sino del atentado contra el presidente del Gobierno, almirante Luis Carrero Blanco.

La cafetería Rolando era frecuentada asiduamente por miembros del Cuerpo Superior de Policía, pero ninguno de los fallecidos ese día era policía. Hubo varios heridos entre miembros del cuerpo, entre ellos Félix Ayuso Pinel, que resultó gravemente herido en la cabeza con pérdida de masa encefálica. 

Retrato robot de Lourdes Cristobal Elorza, autora material del atentado

Después de su funeral, al que asistieron además de familiares y amigos el director general de Seguridad, el gobernador civil de Madrid y el jefe superior de Policía, el cuerpo de Félix Ayuso fue inhumado en el cementerio de Fuencarral de Madrid.

Félix Ayuso Pinel tenía 46 años, estaba casado y tenía dos hijos. En aquella masacre de la Cafetería Rolando, encontrarían la muerte el matrimonio coruñés compuesto por Baldomero Barral y María José Pérez. Baldomero, panadero de profesión, era un excelente boxeador que hubiera llegado, -si la metralla y los hierros retorcidos de Rolando, no le hubieran cercenado la vida-, a ser uno de los mejores púgiles del boxeo español.

Carlos Fernández Barallobre.

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