jueves, 2 de marzo de 2017

1977. ETA asesina en San Sebastián al Policía Manuel Orcera de la Cruz

A las siete menos veinte de la tarde del 18 de mayo de 1977, dos miembros de ETA asesinaban a tiros en la estación de Amara de San Sebastián al agente de la Policía Armada Manuel Orcera de La Cruz, al que dispararon cinco tiros.

Manuel se encontraba de servicio en el interior de la estación. Dos individuos se apearon de un vehículo y, tras penetrar en el interior del recinto ferroviario, tirotearon al agente. Uno de los disparos le alcanzó el corazón, lo que le produjo la muerte prácticamente en el acto. Su compañero en el servicio de vigilancia, que se encontraba en el andén, pudo repeler la agresión haciendo tres disparos contra los agresores, pero no consiguió alcanzarles. A continuación avisó al servicio policial 091. Manuel fue trasladado a la Residencia Sanitaria Nuestra Señora de Aránzazu, donde ingresó cadáver.

Policía Manuel Orcera de la Cruz

Los etarras se dieron a la fuga en un coche Simca 1200 con matrícula de Barcelona, que había sido robado sobre las 16:30 horas a punta de pistola en el barrio donostiarra de Gros. Su propietario permaneció secuestrado en la falda del monte Ulía hasta momentos antes de cometerse el atentado, y posteriormente lo dejaron allí abandonado. El coche fue localizado hacia las 19:15 horas por funcionarios de la comisaría de Policía del barrio de Loyola. En el lugar de los hechos se encontraron tres casquillos, con la inscripción FN, calibre 9 milímetros parabellum, munición usada habitualmente en sus acciones por los grupos especiales de la organización ETA-V asamblea, rama político-militar.

El jefe superior de Policía de Bilbao declaró tras el atentado que ETA no conseguiría encrespar a las fuerzas del orden y que la actuación de las mismas se ajustaría siempre a la ley.

Al día siguiente se produjo un atentado similar contra agentes de la Policía Armada de servicio en la estación de Renfe de Pamplona, aunque no hubo que lamentar víctimas mortales.

A las doce del mediodía del día 19 se celebró en la catedral del Buen Pastor de la capital donostiarra, un solemne funeral por el alma del miembro de la Policía Armada Manuel Orcera de la Cruz. El templo se encontraba totalmente lleno de público. En las dos naves laterales del mismo se encontraban numerosos compañeros del policía asesinado.

Asistió al funeral el inspector general de la Policía Armada, General José Timón de Lara, a quien acompañaban los gobernadores civil y militar y demás autoridades provinciales y locales. Ofició la ceremonia el capellán de la zona de la Policía Armada, concelebrando con el canónigo arcipreste de la catedral. En su homilía, el oficiante hizo un llamamiento al perdón y al cese de la violencia, implorando del Señor la paz para la tierra vasca.

Alabó las virtudes de los servidores del orden y pidió a todos que se unieran a la celebración. Terminada la homilía surgieron numerosos aplausos, que se prolongaron durante bastante tiempo. La ceremonia se desarrolló en un ambiente de enorme dolor y tensión y se produjeron varias crisis nerviosas entre familiares y compañeros del policía asesinado.

Terminado el responso final, se dio lectura a la orden del Ministerio de la Gobernación por la que se concedía a Manuel Orcera de la Cruz, a titulo póstumo, la medalla de oro al Mérito Policial y la medalla al Mérito de la Guardia Civil, con distintivo rojo, condecoraciones ambas que fueron colocadas sobre el féretro, que se hallaba cubierto con la bandera Nacional, por el inspector general de la Policía Armada y el gobernador civil de Guipúzcoa.

El féretro fue sacado a hombros por sus compañeros, siendo posteriormente trasladado a Ubeda, donde recibiría cristiana sepultura. En el atrio del templo se entonó el himno del cuerpo. Numerosos grupos profirieron diversos gritos, vivas a España, a la Policía y, ya en la calle, se produjeron diversos incidentes, principalmente en la avenida de Calvo Sotelo y casco viejo.

En estos incidentes, se enfrentaron grupos que portaban pegatinas con la bandera nacional y grupos pro etarras, enfrentamientos que se repitieron por la tarde, cuando personas, que portaban pegatinas de la bandera Nacional, intentaron cerrar los bares y establecimientos públicos, en señal de duelo por el policía asesinado.

En relación con el asesinato de Manuel Orcera de la Cruz, se conoció, gracias a los testigos que presenciaron los hechos, a los autores de! asesinato que fueron identificados. Se trataba de los miembros de ETA Ignacio María Gabilondo Agote y josé Ángel Aramendi Albisu, implicados también en los secuestros de José Luis Arrasate y Ángel Berazadi, asesinado en una cuneta de la carretera comarcal Elgóibar-Azcoitia, en el Alto de Alcorta en abril de 1976.

Los restos mortales de Manuel Orcera de la Cruz llegaron a Ubeda, procedentes de San Sebastián, hacia las dos y media de la madrugada, acompañados por algunos de sus compañeros en la capital donostiarra. El féretro del servidor del orden fue colocado en el Ayuntamiento de la ciudad, en cuyo salón de la cripta del palacio de las Cadenas quedó instalada la capilla ardiente. Numerosas coronas, enviadas por la Dirección General de Seguridad, unidades policiales y de otros organismos diversos rodearon el féretro que fue velado durante la noche por miembros de la Policía Armada, Policía Gubernativa y Guardia Civil. Centenares de ubetenses desfilaron durante toda la noche y la mañana por la capilla ardiente para mostrar sus condolencias y adhesión al Cuerpo de la Policía Armada por tan sensible pérdida. Cubierto con la bandera nacional, se colocaron sobre el féretro de Manuel Orcera la medalla de oro al Mérito Policial, la medalla al mérito de la Guardia Civil, que le hablan sido impuestas en San Sebastián y la gorra del uniforme.

Desde minutos antes de las once de la mañana y hasta que hubo concluido el sepelio, la mayoría de los comercios, talleres, fábricas y demás establecimientos públicos de Ubeda permanecieron cerrados, obedeciendo la invitación hecha para ello por el alcalde de la ciudad, señor Fernández Peña. 

Unas veinte mil personas asistieron al funeral y el entierro de los restos mortales del policía armado Manuel Orcera de la Cruz. En una sesión extraordinaria del pleno del Ayuntamiento ubetense, se dio a conocer, por parte de la alcaldía, la concesión al señor Orcera de la Cruz, a título póstumo, de la medalla de oro de la ciudad, así como un nicho y placa de mármol a la familia del mismo, a perpetuidad, en el primer patio del cementerio municipal. 

A la salida del Ayuntamiento, y antes de iniciarse el funeral, el alcalde de Úbeda prendió sobre el ataúd de Manuel Orcera la medalla de oro de Úbeda. 

El funeral, tuvo lugar en la iglesia de Santa María de los Reales Alcázares, y al que asistieron el general subinspector de la Policía Armada, jefe superior de Policía de Andalucía oriental, gobernadores civil y militar y todo el pueblo de Úbeda, con su Corporación y alcalde, don Manuel Fernández Peña, así como representaciones de muchos Municipios de la provincia con sus alcaldes y concejales. 

Dos compañías de la Policía Armada y Guardia Civil, rindieron honores al cadáver del policía asesinado y la Santa Misa fue concelebrada por catorce sacerdotes, pronunciando una sentida homilía el arcipreste de la ciudad. 

Finalizado el funeral y tras ser entonado el Himno de la Policía Armada se procedió al entierro de Manuel Orcera. El cortejo fue seguido con un impresionante silencio, siendo llevado el féretro a hombros de sus compañeros de Cuerpo hasta el cementerio municipal de San Ginés. Las banderas de los centros oficiales de la ciudad ondearon a media esta.

Manuel Orcera de la Cruz había nacido en Úbeda el 27 de mayo de 1953, por lo que tenía 24 años cuando fue asesinado. Manuel estaba casado y tenía una hija de corta edad. Su mujer estaba embarazada del segundo hijo. Estudió en la Academia de Policía de Badajoz y llevaba destinado en San Sebastián desde abril de 1976. Una calle de su localidad natal lleva en la actualidad su nombre. 

Carlos Fernández Barallobre.



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