viernes, 4 de agosto de 2017

1979. El Comisario Antonio Mesa Portillo herido en atentado de ETA el día 11 de octubre, fallece el 2 de noviembre

El comisario de Policía, jefe de la Comisaria de Guecho (Vizcaya) Antonio Mesa Portillo y, el inspector Miguel Ángel González, que le acompañaba, resultaban heridos de consideración en un atentado perpetrado el día 11 de octubre en una céntrica calle del barrio de Algorta en Guecho, a las afueras de Bilbao.

En torno a las 14:35 horas de ese día 11 de octubre, el comisario Antonio Mesa salió de la comisaría de Policía de Guecho acompañado por el inspector Miguel Ángel González Fuentes. Ambos se dirigían a sus respectivos domicilios a comer e iban en el mismo vehículo, un Seat 127, conducido por Miguel Ángel. Cuando el vehículo se detuvo en un semáforo en rojo de la avenida del Ejército, en el barrio de Algorta de la localidad vizcaína, varios miembros de la banda terrorista ETA ametrallaron el coche por su parte derecha, donde iba sentado el comisario Mesa Portillo. Herido al recibir la primera ráfaga de metralleta, Antonio Mesa logró salir del vehículo, respondiendo con varios disparos de su pistola reglamentaria a los agresores, que huyeron por una calleja disparando sus metralletas. Después de efectuar cinco disparos, el inspector cayó al suelo, junto al bar “Gurugú” alcanzado por veinte impactos de bala. 

Entierro del Comisario Mesa Portillo

En este momento varios policías que montaban vigilancia por los contornos acudieron en ayuda de los agredidos disparando sus armas contra los terroristas. Uno de los proyectiles disparado por la policía penetró por la ventana de un negocio de hostelería de las inmediaciones y estuvo a punto de alcanzar a una señora de 60 años que lo regentaba. Uno de los clientes tiró al suelo a la mujer, lo que evitó que fuera alcanzada, ya que una caja de cigarros puros que tenía en ese momento en tas manos quedó perforada por el proyectil. 

El comisario Antonio Mesa Portillo, fue trasladado en estado gravísimo a la Casa de Socorro y posteriormente al Hospital Civil de Basurto. 

El inspector Miguel Ángel González Fuentes de 27 años de edad, natural de Orense, que conducía el vehículo ametrallado, presentaba cuatro heridas de bala en la pierna derecha, de carácter menos grave. 

Como consecuencia del tiroteo, resultó igualmente herido leve Francisco Andrés Cobreros, vecino de Algorta, que se encontraba en el bar “Gurugú” en el momento del atentado. 

El vehículo utilizado por los autores del atentado, un 1200 de Transportes Damper que había sido robado a a punta de pistola a las12,30 del mediodía de ese día 11 en la playa de Azkorri. 

El inspector González Fuentes, pese a estar herido, condujo el vehículo, que había recibido casi cuarenta impactos de bala, hasta la casa de socorro de la localidad y de ahí, en ambulancia, fue trasladado hasta el Hospital Civil de Basurto. En el lugar del suceso se encontraron 40 casquillos de bala calibre 9 mm. parabeIlum, marca GECCO 

El estado del comisario Antonio Mesa se complicó irremediablemente dos semanas después de ser ametrallado, falleciendo finalmente en el Hospital de Basurto el 2 de noviembre. 

En una actuación indigna del Gobierno de la UCD, que le molestaban los asesinados por el terrorismo, la Misa por el eterno descanso del alma del Comisario jefe de la Comisaría de Guecho, Antonio Mesa, se celebró a las 12,45 horas del día siguiente en los pasillos de la primera planta de la Jefatura Superior de Policía de Bilbao, donde se instaló un improvisado altar. Junto a este fue colocado el féretro que estaba cubierto con la Bandera Nacional. En el suelo, apoyadas a las paredes, se colocaron numerosas coronas de flores, enviadas por el Ejército, Guardia Civil, Policía Armada y otras de Comisarias y de diversas unidades policiales. La Misa fue oficiada por un sacerdote de la Iglesia del Carmen de Indauchu. 

Asistieron al acto, al que no se permitió la entrada de civiles, además de la viuda, familiares y amigos del fallecido, el Director General de la Policía José Sainz, los Gobernadores civil y Militar de Vizcaya, Coronel de la Policía Nacional, Coronel de la Guardia Civil y otras autoridades. Al término del mismo, el féretro con los restos mortales del comisario Antonio Mesa fue trasladado por vía aérea hasta Sevilla, 

Los restos mortales del Comisario Antonio Mesa llegaban al aeropuerto de San Pablo de Sevilla, donde fueron recibidos por las primeras autoridades civiles y militares de la provincia. 

En la Jefatura Superior de Policía de la capital hispalense, se instaló la capilla ardiente, desde donde partiría el féretro del comisario Mesa hacia la Iglesia de los Remedios donde, a la mañana del domingo día 5, se ofició el funeral por el eterno descanso de su alma, Al acto religioso asistieron junto a la esposa y madre del comisario asesinado, el presidente de la Junta de Andalucía, gobernadores Civil y Militar de la provincia, jefe superior de Policía, Coronel Jefe de la Policía Nacional, General de la Guardia Civil y otras autoridades sevillanas. Igualmente se hallaban presentes unas dos mil quinientas personas, muchas de ellas amigos y familiares provenientes de Rosal de la Frontera con su alcalde al frente. 

Tras la Misa el nutrido cortejo fúnebre, escoltado por motoristas de la Policía Municipal y vehículos de la Policía Nacional, se dirigió hacia el cementerio de San Fernando donde el comisario Mesa recibiría cristiana sepultura, Su tumba se llenó de coronas de flores enviadas por el Ministro del Interior, compañeros de la Brigada, Jefaturas de Policía de Sevilla, de Bilbao, y otras del Ejercito y Guardia Civil 

Antonio Mesa Portillo tenía 42 años y estaba casado. Era natural de Rosal de la Frontera (Huelva). Había prestado servicio en la Jefatura de Sevilla y, cuando ascendió a comisario, fue trasladado a Guecho como jefe de la comisaría, puesto en el que estaba destinado desde julio de ese año 1979. Antonio Mesa era, además, licenciado en Ciencias Físicas y en Farmacia. Antes de ingresar en la Policía había sido profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad de Sevilla. 

En mayo de 1981 su localidad natal le dedicó una calle en una jornada inolvidable para el pueblo onubense. Todo el vecindario de Rosal de la Frontera se echó a la calle y engalanó el pueblo con banderas Nacionales para rendir homenaje a un hijo suyo que dio su vida por España. La corporación presidida por su alcalde, Bartolomé Fernández, recibió a los gobernadores civil y Militar de Huelva que presidieron el acto y en amplia comitiva se trasladaron desde la sede del Ayuntamiento, en la plaza de España, hasta el domicilio de la madre del Comisario Mesa, María Escobar Portillo, a la que acompañaron hasta la nueva calle que iba a llevar el nombre de su hijo asesinado por Eta. María fue la encargada de descubrir la placa de mármol con el nombre de su hijo y cortar la cinta protocolaria con los colores nacionales. El alcalde tuvo unas emotivas palabras de recuerdo del Comisario Antonio Mesa y el Gobernador Civil finalizó el acto dado vivas a España, al Rey, a la Policía Nacional y a las Fuerzas Armadas, que fueron unánimemente coreadas por los miles de vecinos que siguieron el acto. 

De acuerdo con el Real Decreto 1404/2000, con fecha 19 de julio de 2000, al comisario Mesa se le concedió la Gran Cruz de la Real Orden de Reconocimiento Civil a las Víctimas del Terrorismo a título póstumo. Además, en resolución fechada el 18 de marzo de 2005 (Real Decreto 308/2005), el Ministerio del Interior le concedía también el ascenso de empleo, con carácter honorífico y a título póstumo. 

Carlos Fernández Barallobre. 

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